La trama se ha resentido porque, a pesar de ser una miniserie, deberían haber sido menos los capítulos que la forman, con cinco habría bastado (aunque entonces no habrían podido hacer el juego de las sitcoms por décadas).
Hay algunos capítulos, de “relleno” que, además, son los más flojos. Y esto (como ya ocurriera en El Mandaloriano) lastra la historia y hace que las resoluciones sean en cierto modo apresuradas. Por suerte han sido inteligentes y han sabido dejar estos capítulos “valle” antes del final.


