martes, diciembre 7, 2021

John Byrne: Su evolución artística en los 80

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Conoce la etapa que vivió John Byrne en la Marvel de los años 80

Si eres un lector habitual de los cómics de superhéroes, seguro que has oído hablar de John Byrne, escritor y dibujante inglés que ha realizado un memorable trabajo con personajes tanto de DC como de Marvel. No obstante, en la década de los 80, mientras trabajaba para la Casa de las Ideas, vivió una evolución artística de la que otras importantes figuras del mundo del cómic no pueden presumir, tal y como se puede comprobar en los siguientes párrafos de este artículo.

Todo empezó en 1981, fecha en la que John Byrne se posicionó como autor completo de la colección Fantastic Four, labor que comenzó en el número 232 de dicha colección, cuya portada puedes ver bajo este párrafo. Dado que ya habían trabajado juntos antes, la intención original de John Byrne era mantener a Joe Sinnot como entintador de la colección, tal y como venía sucediendo desde números anteriores. Sin embargo, acostumbrado a trabajar con bocetos más básicos y considerando que no le compensaba económicamente, Joe prefirió dejar la colección. Por tanto, John Byrne tuvo que encargarse de entintar la cabecera personalmente.

ff232

Por supuesto, aquello no debía haber sido así. La idea era encontrar a un sustituto que evitara que John Byrne tuviera que hacer todo el trabajo. Sin embargo, la cosa no fue tan sencilla como cabría esperar. En un principio, se pensó en Terry Austin para dicho trabajo, pero un error de planificación echó al trate dicha idea.

Se suponía que el editor Jim Salicrup debía enviarle las planchas originales del citado número 232 de Fantastic Four a Terry Austin en unas fechas concretas, para que el entintador tuviera el tiempo suficiente para llevar a cabo el trabajo, pero, debido a que se encontraba liado con otras tareas, Jim se olvidó hacerlo. Aquella situación hizo estallar la ira de Terry Austin y le quito las ganas de encargarse del trabajo. Para que el cómic viera la luz a tiempo, John Byrne no tuvo más remedio que asumir dicha tarea.

En un principio, el guionista y dibujante decidió utilizar un seudónimo como entintador. El alias elegido fue Bjorn Heyn, el cual, en realidad, era su mismo nombre pero con las letras cambiadas de orden, mientras que Terry Austin accedió a ocuparse de dicha tarea únicamente en las portadas, aunque sólo lo hizo durante cinco meses. A partir de ahí, John Byrne decidió que podía encargarse él de todo el trabajo.

No obstante, como él mismo reconoció, no se encontraba satisfecho con ninguna técnica de entintado que se le pasara por la cabeza. Inicialmente, se le ocurrió imitar el estilo de Jack Kiby, mucho menos pulido que el empleado por Joe Sinnot, aunque el experimento no funcionó demasiado bien, ya que recibió muchas críticas de lectores. Sin embargo, John Byrne decidió actuar a la defensiva y quiso continuar con el mismo estilo.

Con el tiempo, él mismo ha reconocido que sus primeros trabajos de entintado para la cabecera dejaban bastante que desear, aunque también ha afirmado sentirse orgulloso de su labor en la Trilogía de Galactus, repartida entre los números 242 y 244 de Fantastic Four (fechados en 1982), sobre todo del último número, del que podemos ver la portada bajo este párrafo, titulado Comienzos y finales, en cuyo interior veíamos a Frankie Raye convertirse en el nuevo heraldo del Devorador de Mundos.

Fantastic Four Vol 1 244

A medida que avanzaba la cabecera, John Byrne iba sintiendo cada vez más confianza en sí mismo, lo que le llevó a pasar de los lápices y dibujar los cómics directamente con tinta, logro que comenzó a hacer en Fantastic Four nº 252 (1983), cuya peculiar portada se encuentra bajo estas líneas. Al no hacerse publicidad de dicha novedad, pasó prácticamente inadvertida, aunque trajo un efecto colateral consigo, ya que, a la hora de planificar los bocadillos de texto, John Byrne descuidaba los fondos y creaba muchos espacios en blanco.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Fantastic_Four_Vol_1_252.jpg

No obstante, él siempre ha afirmado que lo hacía de manera inconsciente y que, en todo caso, aquello facilitaba la labor del rotulista, además de servirle para prestar una atención mayor a figuras humanas y a rostros. Sin embargo, era bien cierto que varias pàginas de algunos cómics no contaban con ningún tipo de fondo. Por tanto, John Byrne, tras reflexionar sobre ello, optó volver a centrarse en ser dibujante y dejar la labor de entintador para otros, labor que desarrollaba tanto en Alpha Flight, donde dejó de hacerlo de forma regular en el número 15 (1984), como en Fantastic Four, donde fue sustituido a partir del ejemplar 274 (1985), cuya portada queda reproducida debajo de este párrafo.

Fantastic Four Vol 1 274

Por último, para mostrar una clara evidencia de su evolución, cabe destacar que John Byrne acabó por decidir que no precisaba hacer uso de la goma de borrar, lo que le permitía aumentar su producción, algo que, hasta aquel momento, solo había logrado hacer Jack Kirby, siguiendo las sugerencias de su amigo Joe Simon.

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