jueves, febrero 9, 2023

La noche en que The Question aprendió a morir

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Aquel frío diciembre Charles Victor Szasz ignoraba su fatal destino: The Question estaba en graves problemas

(The Question #1 USA: “The Bad News” (Las Malas Noticias) – Guion de Dennis O’Neil / Dibujo de Denys Cowan)

Cuando el reservado dibujante de cómics Steve Ditko creó en 1967 a The Question para Charlton Comics como una versión suavizada de su anterior creación: Mr. A, nadie podía imaginar lo lejos de su planteamiento inicial al que lo iban a llevar el reputado guionista Dennis O’Neil y el dibujante Denys Cowan tras la adquisición de los derechos de publicación del personaje por parte de DC Comics.

En febrero de 1987 debutaba The Question #1 en los quioscos estadounidenses y los lectores no eran en absoluto conscientes de lo que iban a encontrarse tras finalizar su lectura que, como pocas, eludía la indiferencia por completo.

En este singular primer episodio se nos presentaba a Charles Victor Szasz -que en el momento en que transcurre la historia se hace llamar Vic Sage– ejerciendo de periodista de investigación para la cadena de televisión KBEL de Hub City (urbe que convertía por contraste a Gotham City en un paraíso vacacional).

Al mismo tiempo, Vic intenta enfrentarse activamente al crimen bajo su identidad enmascarada: The Question (del que nos ahorraremos una descripción visual por la obvia iconicidad de su aspecto).

«CUESTIONES Y MÁS CUESTIONES»

Tarjeta de visita de The Question

Por desgracia, sus constantes y sostenidos esfuerzos contra la corrupción y la incalculable tasa de criminalidad de la ciudad distan de ser suficientes. Tanto en sus incursiones de vigilante con el fin de desbaratar operaciones ilícitas, como denunciando en televisión los abusos de poder y a unas instituciones cuya integridad reza por su ausencia.

Vic lo sabe… pero no lo comprende. Está tan obsesionado con su lucha que abusa del exceso de confianza. Como si el hecho de tener cierta razón a nivel moral le situase por encima del prójimo.

Lo que no sabe Vic es el precio a pagar por ello:

No avanza en su relación con Myra, algo más que una compañera de trabajo y (futuro) romance en ciernes, por culpa de su miedo patológico al compromiso. Miedo que automáticamente se apresura a disfrazar de individualismo y frialdad.

Tampoco sostiene una equilibrada relación con su amigo Tot (Aristóteles Rodor). Maestro, guía, genio inventor del adhesivo facial de The Question y entregado responsable de la logística en su cruzada. Obviando día sí; dia también, sus excelentes consejos mientras le utiliza -sin rubor alguno- como medio para lograr sus propios fines en lugar de adaptarse al sano compañerismo que sería de esperar entre iguales.

En general, Vic evita relacionarse la mayoría del tiempo con los demás y cuando lo hace, resulta incómodo y sumamente desagradable porque piensa que está por encima del resto de personas cuando lo que ocurre en realidad, es que se desprecia a sí mismo por carecer de raíces.

Y al carecer de raíces: De identidad.

Con este trasfondo definido, a lo largo de la narración asistimos a una cuenta regresiva donde ya desde la primera página el propio texto nos advierte de la muerte del protagonista. Muerte que ocurrirá al concluir el episodio.

¿Pero cómo llegamos hasta el fatídico instante?

Para evitar destripar el conjunto de la historia tan solo diremos que, viñeta tras viñeta, descubrimos cómo The Question evita un plan de chantaje relacionado con las altas esferas de Hub City representadas por un cínico y poco cristiano reverendo Jeremiah Hatch que, a su vez, utiliza su poderosa influencia sobre el dócil y alcohólico alcalde Wesley Fermin.

Hatch, a modo de venganza contra The Question, contrata a Lady Shiva para enseñar a nuestro protagonista una lección que nunca olvidará pero que terminarán de impartir los secuaces del propio reverendo debido a que el código ético de la artista marcial le impide ejecutar a un hombre al que acaba de arrebatar el honor y la dignidad.

«IMPLACABLES LECCIONES DE MADUREZ CORTESÍA DE LADY SHIVA»

El enfrentamiento entre The Question y Lady Shiva

Honor y dignidad es de lo que adolecen precisamente dichos secuaces que entregados, propinan (con insano disfrute) una paliza mortal a Vic, le disparan a bocajarro en la cara y como colofón, lanzan su cuerpo inherte al río.

Tras el miserable acto ocurrirá -citando literalmente el texto en off de las últimas viñetas del cómic- lo siguiente:

«Abajo, en las heladas profundidades… / Pasa un minuto, dos… / …Diez… / …El cuerpo que había sido Charles Victor Szasz se deposita en la arena. Y permanece frío, silencioso e inmóvil… / FIN «

Un final rotundo pero cargado de intencionalidad en que Dennis O’Neil dejaba claro que un individuo poco puede hacer ante una compleja y desnortada sociedad que ha infectado todos los rincones probables en la vida de las personas ya que, por mucho que se quiera, un solo punto de vista siempre será insuficiente.

También de ese modo daba a entender que The Question tal y como lo planteó Ditko, aunque basándose estrictamente en los planteamientos del artista, no podía crecer como personaje si confrontaba su maniquea escala de valores a las complejidades y problemas del mundo de finales de los 80.

Claro que eso no podría saberse hasta episodios posteriores. Por lo que aquella última viñeta dejaría a todos los lectores cuestionándose qué ocurriría a continuación.

Si es que ocurría

La inolvidable portada The Question #1
Cubierta de Bill Sienkiewicz


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Mario Cabezas
Mario Cabezas
Llegué al mundo en la Barcelona de 1988 y desde el día en que mis progenitores tuvieron la inocente idea de regalarme un tebeo, no he encontrado manera humana de lograr desprenderme del hábito lector. El resto del tiempo lo he dedicado a estudiar todas las disciplinas relacionadas con el medio (escribir mucho y dibujar un montón) a veces de un modo autodidacta y otras veces, lo mejor acompañado que he podido. En cuanto a gustos: Si contiene viñetas, suele bastarme. También leo libros, juego a maquinitas y si consigo acordarme, incluso veo películas. En la actualidad y a la espera de terminar alguno de mis proyectos, me conformo viviendo, que está bastante bien.

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