Daredevil se enfrenta a un horror que parece sacado de un apocalipsis zombi, pero con esporas y un toque perversamente familiar
Daredevil se enfrenta a un nuevo tipo de terror fúngico
Todo empieza cuando Murdock, infectado por un hongo extraño, es encerrado con otros afectados. Pero su fuerza de voluntad (y su experiencia como abogado y superhéroe) le permite resistir las visiones y volver a enfundarse el traje rojo para liberar a los demás. Sin embargo, la infección no es solo local: usando sus sentidos sobrehumanos, detecta una red subterránea fúngica que se extiende por toda la ciudad.
Sí, como si tuviera conciencia. Y lo peor es que la voz le resulta conocida, cargada de crueldad, manipulación y ese regusto enfermizo al que Daredevil no se ha enfrentado desde hace tiempo. La fuente es una criatura mitad hombre, mitad hongo, con un color púrpura nada accidental. ¿Os suena?
Efectivamente, todas las pistas apuntan hacia Zebediah Killgrave, el infame Hombre Púrpura, maestro del control mental y enemigo tanto de Daredevil como de Jessica Jones. Aunque fue aparentemente asesinado por Wilson Fisk en Devil’s Reign, ya sabemos que morir en los cómics es solo una pausa dramática.
¿Evolución o transformación?
Aún no está claro si este nuevo villano fúngico es Killgrave, una versión mutada, o quizás una entidad nacida de su cadáver en descomposición. Pero las conexiones están ahí: la paleta púrpura, la manipulación mental, la sensación de asco y terror psicológico… Todo encaja con el legado de uno de los villanos más aterradores del Universo Marvel.
¿Un Daredevil más oscuro que nunca?
Y aunque el tono recuerda a obras como The Last of Us, la historia mantiene su esencia completamente marvelita, explorando cómo un héroe urbano como Matt Murdock se enfrenta a lo desconocido sin perder su humanidad.
El Hombre Púrpura ¿renacido como un dios de las esporas?
¿Estamos viendo el nacimiento de un nuevo gran villano en el Universo Marvel? ¿Uno que combine el terror corporal con el psicológico? Si es así, Daredevil tendrá que enfrentarse no solo a un enemigo… sino a toda una ideología parasitaria.


