El adorable H.E.R.B.I.E. de los Cuatro Fantásticos se convierte en héroe absoluto en un número inolvidable
¿Quién iba a decir que el alma de un cómic de los Cuatro Fantásticos sería un pequeño robot con forma de secador volador? Pues sí, Marvel lo ha hecho. El número 33 de la actual etapa de Fantastic Four , escrito por Ryan North y dibujado por Cory Smith , ha sorprendido a todo el mundo colocando a H.E.R.B.I.E. en el centro emocional de una aventura tan ambiciosa como conmovedora. Y lo mejor de todo es que lo logra sin perder la esencia clásica del grupo… aunque esta vez los puñetazos dan paso a algo mucho más profundo.
H.E.R.B.I.E. toma el control absoluto en una misión imposible
La historia arranca con un problema bastante gordo : Ben Grimm ya no es La Cosa . Doctor Doom lo ha “curado”, y eso no solo le quita sus poderes, sino que afecta también al resto del equipo. Sin su estado rocoso, la conexión que les da habilidades desaparece. ¿La solución? Viajar hasta el mismísimo Big Bang , a los primeros picosegundos del universo, para encontrar las mismas radiaciones cósmicas que crearon al supergrupo. Pero claro, eso no se puede hacer con una nave normal. Hace falta algo –o alguien– que pueda pensar más rápido que la luz. Aquí entra H.E.R.B.I.E. .
El simpático robot necesita una mejora brutal para estar a la altura del reto : pilotar una misión donde los márgenes de error se miden en cuatrillones de segundos. Literalmente. Porque el título de este número es nada menos que Fantastic Four Hundred and Thirty-Six Quadrillion , la cantidad de segundos transcurridos desde el Big Bang. Y en ese microinstante, todo depende de H.E.R.B.I.E. .
Lo que sigue es una historia donde el robot no solo demuestra ser más que un simple asistente, sino que se convierte en el verdadero corazón del equipo . Su evolución, su sacrificio y la conexión que logra establecer con los lectores elevan este número a uno de los más emocionantes de la etapa. Ryan North se marca un relato a la altura de las mejores historias de ciencia ficción de Marvel, con toques que recuerdan a Alan Moore (sí, hay una referencia directa a Illuminations , aunque no esperes sexo interestelar aquí) y un uso del tiempo que roza lo poético.
Un robot nacido para sustituir a la Antorcha Humana que acaba brillando por sí mismo
Lo irónico de todo esto es que H.E.R.B.I.E. nació como un parche en la serie animada de 1978 , cuando Marvel no tenía los derechos televisivos de la Antorcha Humana. Su inclusión en los cómics llegó de la mano de John Byrne un año después, pero nunca pasó de ser un personaje secundario simpático , un alivio cómico en las aventuras del cuarteto. Hasta ahora.
Con Fantastic Four #33 , se convierte en protagonista absoluto , tanto a nivel narrativo como emocional. Todo el peso de la misión recae en él, y lo que logra es digno de aplauso. La historia consigue que te preocupes, que sufras, que llores… y sí, que te sientas orgulloso de un robot que hasta ahora era más conocido por hacer de niñera que por salvar el universo.
Además, no podemos dejar de señalar el momento perfecto en el que llega este número: justo antes del reboot con el nuevo #1 que Marvel lanzará el mes que viene, y con el hype ya calentito gracias a la próxima película Fantastic Four: First Steps , donde H.E.R.B.I.E. tendrá su debut cinematográfico con la voz de Matthew Wood . Así que, si alguien pensaba que este personaje era un chiste, Marvel le acaba de cerrar la boca de la forma más elegante posible .