El plan de James Gunn para el nuevo universo de DC genera más dudas que certezas
Con el estreno de Superman parecía que James Gunn por fin daba inicio a un nuevo rumbo claro para DC Studios. Sin embargo, el lanzamiento de la segunda temporada de Peacemaker deja más preguntas que respuestas. Y lo preocupante es que casi todas apuntan a la misma dirección: un plan poco coherente y demasiado inclinado hacia los proyectos personales de James Gunn.
En lugar de un reinicio completo, Gunn decidió “rescatar” convenientemente lo que ya había hecho: The Suicide Squad y la primera temporada de Peacemaker. No solo es cuestionable, sino hasta perezoso, que para integrar estos proyectos al nuevo DCU simplemente cambiara la aparición de la Liga de la Justicia del DCEU por la Justice Gang que vimos en Superman (2025).
Más extraño aún es que, en los primeros pasos de un universo que debería enganchar a las masas, tengamos dos temporadas de un antihéroe desconocido y dirigido a un público adulto, una serie animada para adultos de personajes irrelevantes y, como cimiento, una película como The Suicide Squad. Ninguno de estos productos estaba pensado para construir un universo compartido desde cero, sino para ser extravagancias de Gunn.
Como jefe de DC Studios, sus movimientos también son cuestionables en lo empresarial. Tras Superman, el siguiente capítulo del DCU es otra temporada de Peacemaker, cuyo primer episodio incluye nada menos que… una orgía. Difícil pensar en eso como una forma de enganchar al público masivo que supuestamente debería ser la base del nuevo universo. Más aún cuando la serie, lejos de ser tan popular como se promociona, sigue muy por detrás de la mayoría de producciones de Marvel Studios en audiencia inicial, incluso si mejoró levemente respecto a su primera temporada.
Y el panorama no mejora con el cine. En 2026 DC estrenará Clayface, una película de bajo presupuesto sobre un villano sin Batman de por medio. Sí, costará poco y quizá no necesite un gran éxito para ser rentable, pero ¿de qué sirve si la marca empieza a percibirse como un estudio que ofrece proyectos baratos? Sony ya intentó un camino similar con su universo de villanos y el resultado no fue precisamente inspirador.
Finalmente, el propio calendario de James Gunn deja mucho que desear: proyectos anunciados hace años están pausados o en el limbo, mientras que otros aparecen de improviso porque “le llegó un buen guion”. Un plan que se vende como “bien estructurado” pero que en la práctica se ve improvisado y acomodado a sus preferencias.
El DCU debería ser la oportunidad de levantar a una de las marcas más importantes de la cultura pop. Pero, a día de hoy, parece más una plataforma personal para James Gunn que un proyecto diseñado para conquistar al público global. Y en una época en la que ni siquiera Marvel logra arrastrar multitudes como antes, DC no puede darse el lujo de seguir jugando con fuego.





