El creador apuesta así por un enfoque más humano en medio de un género saturado de cameos y realidades paralelas. En lugar de ofrecer una batalla interminable de universos, la serie utilizará esa “otra dimensión” como espejo en el que el protagonista pueda confrontar sus traumas, contradicciones y deseos.
La primera temporada ya sorprendió por su tono irreverente y por la forma en que humanizó a un personaje que en The Suicide Squad parecía imposible de redimir. Ahora, con un Peacemaker enfrentado a sí mismo, la serie promete un equilibrio entre la sátira sangrienta y una introspección poco común en este tipo de productos.
Lo interesante de esta nueva temporada es cómo el viaje hacia esa redención se entrelaza con la idea de la dimensión alternativa. En lugar de ofrecer simples batallas, James Gunn plantea un escenario donde Peacemaker pueda enfrentarse a sus miedos de frente, incluso si para ello debe mirar a los ojos a una versión diferente de sí mismo.
Los fans ya especulan sobre hasta dónde llevará Gunn esta idea de “otro mundo” perfecto. ¿Será un universo donde Peacemaker logra ser el héroe que siempre quiso? ¿O un espejismo cruel que lo confrontará con lo que nunca podrá alcanzar?
Sea como sea, parece que la serie no caerá en la fórmula fácil de los multiversos. Gunn busca que el espectador se quede por los personajes, no por la cantidad de cameos. Y, conociendo su estilo, seguro que nos regalará un Peacemaker más disparatado y, a la vez, más humano que nunca.