Reseña de DC Finest Legión de Superhéroes – ¡Destruir a la Legión!

Panini

La línea DC Finest de Panini Comics regresa con una obra que nos trae a la Legión de Superhéroes más clásica

La Legión de Superhéroes es un grupo que tiene un gran número de acérrimos seguidores pero paradójicamente las ventas de sus historias nunca ha sido suficiente como para que tuvieran una serie regular que se extendiera a lo largo del tiempo. Ahora gracias a Panini Comics podemos disfrutar de un tomo en el que se incluye una serie de historias de este grupo publicadas originalmente a finales de la década de los años sesenta y a principios de la década de los años setenta con la que los lectores más cafeteros van a disfrutar enormemente. Nos llega bajo el título de DC Finest Legión de Superhéroes – ¡Destruir a la Legión!

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¿Qué es la Legión de Superhéroes?

La Legión de Superhéroes es una formación que actúa en el siglo XXX, o sea, mil años en el futuro del Universo DC, donde la Tierra forma parte de una especie de federación galáctica con planetas de todos los colores y sabores. En este contexto tan Star Trek este grupo de jóvenes héroes simbolizan la unidad, la esperanza y la acción directa contra el mal.

El primero en tener la idea es Rokk Krinn, un chaval del planeta Braal con poderes magnéticos (sí, como Magneto, pero buena gente) más conocido como Cosmic Boy. Junto con Imra Ardeen, una telépata de Saturno (y por lo tanto llamada Saturn Girl), y Garth Ranzz, un tipo eléctrico de Winath (Lightning Lad), fundan el grupo inspirados por algunas leyendas del pasado, concretamente por Superboy. Sí, el joven Clark Kent antes de ser Superman (estamos teniendo en cuenta la “continuidad” de DC Comics mucho antes de las Crisis en Tierras Infinitas, ya que a partir de ahí todo cambiaría) es una figura casi mítica para ellos, una especie de símbolo de lo que debería ser un héroe. ¿Por qué era más mítico el Superman adolescente que el adulto? Eso es una pregunta sin respuesta, pero el caso es que la Legión de Superhéroes viaja al pasado para invitarle a unirse al grupo. Mientras el joven Clark trabajaba en la granja de Smallville se aparecen tres chavales del futuro y le ofrecen formar parte de un supergrupo intergaláctico. Imposible decir que no.

Desde ese momento, la Legión se convierte en algo mucho más grande. Empiezan a llegar miembros de todos los rincones del universo, chicos y chicas con habilidades que van desde hablar con animales hasta dividirse en tres cuerpos distintos. Tienen una base, estatutos, elecciones internas (¡votan a su líder!) y una lista de normas bastante estricta, como no matar, no mentir en misiones e incluso reglas sobre quién puede entrar.

Lo más curioso es que, aunque la premisa suene muy naíf, las historias de la Legión siempre han tenido un punto de madurez que contrasta con el teórico público objetivo de sus aventuras: traiciones internas, romances imposibles, muertes inesperadas y decisiones difíciles. Desde el principio sus aventuras mezclan acción futurista con los dramas típicos de adolescentes que aún están descubriendo quiénes son, como si de una serie de Chris Claremont muchos años antes de su trabajo en los X-Men se tratara.

Con el tiempo el grupo se acabó convirtiendo en un símbolo del optimismo del futuro, donde diferentes razas, culturas y poderes se unen para hacer del universo un lugar mejor. Y aunque han tenido mil reinicios y versiones a lo largo de los años, la esencia siempre es la misma: adolescentes con grandes poderes y grandes ideales (y unos uniformes que a veces dan mucha risa) se enfrentan a amenazas de proporciones galácticas.

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Tiempo más sencillos

Las historias contenidas en este tomo, con casi siete décadas de antigüedad, nos recuerdan tiempos en los que las aventuras narradas en los cómics eran mucho más simples (no necesariamente usando esta palabra como algo negativo) de lo que lo son en la actualidad. Por una parte es innegable que había una necesidad de que el público más joven se pudiera acercar a estas historias sin perderse en ellas, pero también es cierto que leyendo este volumen da la sensación de que sus responsables no escatiman esfuerzos a la hora de elaborar tramas mucho más adultas de lo que su aparente simplicidad permite intuir. Jim Shooter, responsable de los guiones de buena parte de los números aquí incluidos, era un adolescente cuando escribía estas historias, y tal vez eso sea parte del secreto de su éxito: un adolescente escribiendo historias protagonizadas por adolescentes puede hacerlo de forma más adulta y menos condescendiente que sus colegas de profesión padres de familia.

Cuando estos cómics se publican el grupo ya tiene más de una década de historia por lo que la mitología está ya más que desarrollada, pero aún así en ningún momento nos vamos a encontrar con una alineación estable. A lo largo del tomo vamos a disfrutar con diferentes formaciones del grupo, empezando por una en la que encontramos a Supergirl, Element Lad, Ultra Boy, Dream Girl y Matter-eater Lad. Eso es, sin miembros fundadores. Poco a poco iremos conociendo a otros míticos legionarios como Superboy, Brainiac 5, Timber Wolf, Chamaleon Boy, Light Lass, Mon-El, Karate Kid (mucho antes de Daniel LaRusso) o la Princesa Projectra entre muchos otros nombres.

Entre la multitud de historias que encontramos en este tomo, todas muy hijas de su tiempo (una era posterior a la explosión de la ciencia ficción más clásica pero que aún bebe mucho de ello), cabría destacar alguna como Los Catastróficos Cinco que cambiaron el tiempo (que apareció en la serie regular de Superboy con guion de Cary Bates), donde un grupo de villanos (Emerald Empress, Persuader, Tharok, Validus y Mano) aparecen en Smallville, en nuestro presente, con la idea de reprogramar la línea temporal para que la Legión no exista jamás. Tal vez con los ojos de hoy en día sea un argumento muy trillado, pero hace setenta años esto podía volarle la cabeza al lector más avezado. También habría que mencionar El blanco imposible, a pesar de su reducida extensión, donde se nos presenta una aventura en solitario de Bouncing Boy que le sacará una sonrisa a cualquiera.

Legión de superhéroes

Dave Cockrum haciendo lo complejo muy sencillo

Entre los dibujantes que nos encontramos en este tomo predomina el uso de un estilo muy simple (una vez más, no necesariamente usando esta palabra como algo negativo) que rehúye de complejidades para ofrecer un dibujo muy claro y una narrativa directa en la que la mayor osadía es no hacer todas las viñetas perfectamente rectangulares. Win Mortimer y George Tuska serían buenos ejemplos de este estilo al que podríamos llamar línea clara americana.

Pero entonces llega el gran Dave Cockrum para hacer los números de Superboy, y aunque sigue las mismas pautas de sus predecesores es obvio que en su trabajo encontramos un salto de calidad notable. Mantiene una narrativa clara, pero ya se permite jugar mucho más con la composición de página y con viñetas más ambiciosas especialmente a la hora de mostrar escenas de acción. Sin duda Cockrum es el nombre que destaca por encima de los demás autores presentes en este tomo, y tal vez la principal razón por la que este tomo merece la pena para cualquiera que necesite algún motivo más aparte de la arqueología del noveno arte.

El tomo publicado por Panini Comics en tapa blanda contiene 576 páginas a color con un tamaño de 17 x 26 cm. e incluye la traducción de la edición americana de los números Action Comics 378-387 y 389-392, Adventure Comics 374-380 y 403 y Superboy 172, 173, 176, 183, 184, 188, 190, 191, 193, 195 y 197-203 además de una introducción escrita por Santiago García. El precio de venta recomendado es de 49,95 € y se puso a la venta en julio de 2025.


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DC Finest Legión de Superhéroes – ¡Destruir a la Legión!

La línea DC Finest acoge esta recopilación protagonizada por los mayores héroes del siglo XXX, superhéroes adolescentes provenientes de cada mundo de los Planetas Unidos, reunidos para combatir el mal en estas historias que datan de décadas atrás, entre 1968 y 1974, tales como La Guerra de la Pareja Espectral, Los Catastróficos Cinco Que Cambiaron El Tiempo, y El Blanco Imposible.

Autores: E. Nelson Bridwell, Cary Bates, Win Mortimer, George Tuska, Jim Shooter y Dave Cockrum

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