Sean Gunn asegura que lo que más le motiva es interpretar a un mismo personaje en contextos radicalmente distintos, tal y como ocurre en los cómics. “Me encanta la idea de que todos estos proyectos convivan en el mismo mundo, pero que cada creador tenga libertad para darle un tono distinto”, señaló. Eso abre la puerta a que veamos a Lord en historias más dramáticas, de terror o de acción pura, ajustando siempre su forma de actuar sin perder la esencia del personaje.
En cuanto a los planes de su hermano James Gunn, co-director de DC Studios, Sean aclara que no conoce la hoja de ruta completa. Sin embargo, reconoce que existe una serie de “bullet points” que marcan el camino dentro de la primera gran etapa, titulada Gods and Monsters.
Además, confirmó que la Justice Gang todavía es un nombre provisional y que el equipo –que ya cuenta con Guy Gardner, Hawkgirl, Mister Terrific y Metamorpho– adoptará probablemente una denominación más clásica. Todo apunta a una Justice League International, lo que abriría un abanico de posibilidades para expandir el universo en cine y televisión.
Su incorporación al DCU busca recuperar esa esencia contradictoria, mostrando a un hombre con ideales aparentemente nobles, pero dispuesto a usar métodos cuestionables. Mientras que en Wonder Woman 1984 se le presentó de manera más tradicional como antagonista, la versión de Sean Gunn parece apostar por una interpretación más rica en matices, con potencial para convertirse en uno de los personajes más influyentes del universo compartido.
De momento, los fans tendrán que esperar a Peacemaker temporada 2 para reencontrarse con él. Pero lo que se vislumbra es que el personaje está lejos de ser un simple secundario: Maxwell Lord ha llegado para quedarse y, con él, una nueva forma de entender el poder dentro del DCU.