Un jugador de Minecraft está a punto de alcanzar las míticas Far Lands tras 14 años caminando

Panini

Su odisea virtual ha recaudado casi medio millón de dólares para causas benéficas

Lo que parecía imposible en un sandbox infinito está a punto de convertirse en realidad. Durante casi década y media, un jugador ha caminado sin descanso hacia un destino que nació de un error de programación y acabó convirtiéndose en leyenda dentro de Minecraft. Ahora, ese viaje eterno por fin roza su final: las Far Lands.

El protagonista de esta historia es KurtJMac, y su fiel compañero virtual, un lobo pixelado llamado Wolfie McWolfington. Desde 2011, su serie Far Lands or Bust se ha convertido en una mezcla de aventura personal, reto técnico y maratón solidario. Cada paso, cada bloque atravesado, ha servido para recaudar fondos para organizaciones como Child’s Play o Direct Relief. El contador benéfico ya roza los 500.000 dólares, demostrando que los videojuegos también pueden transformar vidas más allá de la pantalla.

Minecraft Far Lands

Aunque en las versiones modernas del juego ya no existen, las Far Lands eran un fallo en la generación del terreno que aparecía a más de 12 millones de bloques del punto inicial. Allí, el mundo se retuerce: columnas infinitas, túneles imposibles y cascadas que desafían la lógica. Para llegar, no basta con paciencia; se necesita casi una obsesión. Y eso es lo que ha impulsado a Kurt durante 14 años.

Otros jugadores han alcanzado esas coordenadas usando trucos, mods o directamente teletransportándose. Lo que hace especial esta odisea es que Kurt ha recorrido cada metro a pie en modo Supervivencia, sin atajos, sin descansos más allá de los inevitables.

Una hazaña histórica en el gaming

El youtuber AntVenom, también veterano de la comunidad de Minecraft, ha seguido de cerca el progreso de Kurt. Tras revisar sus emisiones y calcular la distancia recorrida, asegura que al streamer le quedan menos de 200.000 bloques para tocar las Far Lands. Dicho de otro modo: está a menos de 24 horas de juego de culminar una de las aventuras más largas y locas jamás vistas en los videojuegos.

No es casualidad que AntVenom lo defina como “uno de los mayores logros en la historia de Minecraft y, quizá, de todo el gaming”. La épica no está en derrotar a un jefe final, sino en la perseverancia de caminar millones de bloques virtuales con un solo objetivo: alcanzar un lugar donde el código se rompe.

Minecraft

Un viaje que va más allá de la pantalla

El trayecto de Kurt no solo ha sido un espectáculo para los seguidores, también un gesto altruista que conecta con algo más grande. Cada directo ha servido para dar visibilidad a causas sociales, demostrando cómo un videojuego puede convertirse en vehículo de solidaridad. Esa mezcla de reto, narrativa y compromiso social es lo que mantiene enganchados a miles de fans que siguen su canal desde hace casi 15 años.

Lo curioso es que el propio Kurt rara vez utiliza la tecla F3, la que muestra coordenadas en pantalla. Prefiere mantener la incertidumbre, el misterio de no saber con exactitud dónde está. Esa decisión ha hecho que otros, como AntVenom, tengan que “hacer las matemáticas” para calcular su posición.

El legado de Kurt y Wolfie

Al final, este viaje quedará en la memoria no tanto por el destino, sino por la travesía. Wolfie McWolfington, su inseparable compañero canino, se ha convertido casi en una mascota colectiva de la comunidad. Los fans hablan de él como si fuera real, y su presencia ha dado al proyecto un aire de cuento épico, donde héroe y escudero caminan juntos hacia lo imposible.

Minecraft

Lo que empezó como un simple experimento en YouTube se ha transformado en un mito digital, comparable a los grandes retos de la historia gamer, desde vencer a Dark Souls sin morir hasta completar Pokémon con reglas autoimpuestas. Pero ninguno de esos logros ha tenido la duración, la constancia ni la causa social que ha marcado este viaje.

¿Qué ocurrirá cuando llegue?

La gran pregunta es qué hará KurtJMac cuando finalmente cruce esa frontera donde el mundo se desmorona en glitchs. ¿Se detendrá? ¿Seguirá caminando como Forrest Gump en versión pixelada? Quizá decida cerrar su serie con un final simbólico, o tal vez inicie un nuevo reto igual de absurdo y épico.

Sea como sea, lo que está claro es que, cuando Kurt alcance las Far Lands, no lo hará solo. Con él irán miles de seguidores que han donado, animado y acompañado en cada paso. Y también quedará la prueba de que, incluso en un universo hecho de cubos, los viajes más largos se conquistan un bloque a la vez.

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