La jugada maestra de Steve Englehart que casi nadie vio venir
Parece un rumor de convención inventado para sorprender a los más despistados, pero ocurrió de verdad: una de las heroínas más peculiares de Marvel, Mantis, cruzó la frontera editorial y se coló en las páginas de DC. Y lo hizo sin que la mayoría de los lectores de la época se dieran cuenta.
La historia detrás de este salto entre universos es tan ingeniosa como arriesgada. El responsable no fue otro que Steve Englehart, guionista legendario que decidió no abandonar del todo a su creación cuando cambió de compañía en los años setenta. Lo que parecía imposible se transformó en un truco creativo digno de estudio.
Mantis y su inesperado viaje entre editoriales
En 1977, mientras los lectores de Marvel asumían la marcha de Englehart, el escritor preparaba una sorpresa. En Justice League of America #142, apareció un personaje llamado Willow. Su nombre no coincidía, pero sus gestos, sus diálogos y hasta su estilo visual eran inconfundibles: era Mantis disfrazada.
Marvel poseía los derechos de la heroína, por lo que el autor no podía utilizarla directamente. Pero cambiando el nombre y dejando las pistas justas, Englehart consiguió que los fans entendieran la referencia sin infringir abiertamente la propiedad de la Casa de las Ideas. Una jugada maestra que aún hoy sigue dando que hablar en convenciones y artículos especializados.
La chispa que nació en un Comic-Con
La idea, según contó el propio guionista, surgió tras una conversación con un fan en la San Diego Comic-Con. Cuando le preguntaron si eso significaba que Mantis desaparecería para siempre, Englehart pensó: “Voy a hacer que vuelva, cueste lo que cueste”.
Así nació este peculiar experimento de universo compartido no oficial, donde Marvel y DC se unieron sin proponérselo gracias a la audacia de un creador. Y lo más curioso es que en ese momento nadie le dijo que no podía hacerlo, así que Englehart y el editor Julius Schwartz se lanzaron a jugar con fuego creativo.
¿Puede volver a repetirse esta historia?
El caso de Willow sigue siendo un ejemplo único de cómo la pasión de un autor puede romper las barreras editoriales. Hoy, sin embargo, el contexto es distinto: los contratos son mucho más estrictos y los movimientos entre franquicias están vigilados al detalle.
Pero con James Gunn al frente del DCU, la conversación vuelve a resurgir. Gunn no solo fue el director que dio fama mundial a Mantis en el cine, también mantiene una relación cercana con Pom Klementieff, la actriz que la interpreta. Los rumores sobre un cameo suyo en DC, quizá como Willow, suenan como un guiño irresistible para los fans.
El legado de una travesura brillante
Más allá de las posibilidades actuales, el episodio de Englehart demuestra algo importante: los personajes pertenecen a las editoriales, pero las ideas pertenecen a los creadores. En aquel entonces, un cambio de nombre fue suficiente para desafiar las reglas.
El resultado fue un mito oculto de los cómics, que hoy sirve como recordatorio de que la historia de Marvel y DC está llena de conexiones inesperadas. Lo que empezó como una simple broma editorial terminó convirtiéndose en una leyenda que los lectores siguen disfrutando casi cincuenta años después.
Mantis en Marvel y DC
Lo más llamativo de este caso es cómo Mantis ha logrado sobrevivir y evolucionar. En Marvel, pasó de ser un personaje secundario a convertirse en parte esencial de los Guardianes de la Galaxia en el cine. En DC, aunque su presencia fue breve bajo el nombre de Willow, se convirtió en una de esas anécdotas que los fans cuentan con una sonrisa.
La posibilidad de verla reaparecer, aunque sea en forma de easter egg cinematográfico, no solo sería un homenaje a Englehart, también a la capacidad de los cómics para sorprender incluso a los lectores más veteranos.


