Amanat lo dejó claro para Empire: la intención es ofrecer un “Daredevil depurado y de vuelta a lo básico”, un enfoque que se aleja de las tramas hiperbólicas para centrarse en lo que realmente hace funcionar a Matt. “Las ideas que tenemos son lugares donde nunca hemos estado, y eso es emocionante”, aseguraba. Traducción: prepárate para sorpresas, para terrenos incómodos y para historias que no siguen la plantilla Marvel.
La gran pregunta es… ¿a quién se enfrentará ahora Matt? Tras una primera temporada dominada por la ascensión política del Kingpin, y una segunda donde parece que el villano podría empezar a caer de su pedestal, Marvel tiene libertad total para adentrarse en un capítulo completamente distinto. Y eso abre puertas peligrosamente tentadoras: Elektra, una posible etapa entre rejas, o incluso algún giro de guion que devuelva a Matt a una dinámica más callejera y desesperada.
El rodaje de la temporada 2 ya deja pistas de lo que viene
Lo interesante es que esta intensidad apunta a un tono general que encajaría de maravilla con el enfoque “depurado” de la temporada 3. Menos artificio, más golpes. Menos CGI, más callejón húmedo. Menos épica cósmica, más crimen puro y duro.
La sensación es clara: Marvel está montando un ecosistema urbano que no depende de las tramas mastodónticas del UCM. Algo que llevaba tiempo pidiendo pista.
Un futuro que se aleja del ruido y vuelve al corazón del personaje
¿Qué veremos exactamente? Aún es pronto. Pero si la estrategia pasa por recuperar la esencia de aquel Daredevil que conquistó a los fans con su combinación de violencia seca, drama legal y moralidad gris, estamos ante un regreso más que necesario. El tipo de regreso que hace que el hype suba sin que nadie tenga que decir una palabra más.
La pregunta ya no es “¿qué pasará?”, sino “¿cuánto están dispuestos a apretar este nuevo camino?” Y viendo lo que está sufriendo ya el reparto… parece que bastante.