Una adaptación temprana alteró tanto la fórmula que habría cambiado el éxito de Cowboy Bebop para siempre
Un manga prematuro que no tenía cómo acertar
La cadena de errores empezó cuando Sunrise vio la oportunidad de expandir su nueva licencia incluso antes de que estuviera terminada. En 1997, medio año antes del estreno del anime, la editorial Monthly Asuka Fantasy DX presentó Cowboy Bebop: Shooting Star, un manga firmado por Cain Kuga que hoy sobrevive más como curiosidad histórica que como obra de culto.
Kuga hizo lo que pudo: el guion del anime seguía en desarrollo, los diseños no estaban cerrados, la trama cambiaba cada semana… así que el manga fue un ejercicio de improvisación más cercano a una “inspiración libre” que a una adaptación. ¿El resultado? Una versión alternativa con los personajes de siempre, pero… digamos… pasados por un filtro que nadie pidió.
Para empezar, Edward aparecía como un chico y no como ese torbellino enigmático y no binario que conquistó a los fans. Y aunque estos cambios ya sonaban raros, eran solo la punta del iceberg.
Un villano adolescente, una mafia distinta y cero rastro del tono original
A pesar de conservar elementos reconocibles —Spike, Faye, Jet, Ein y Ed estaban ahí—, el espíritu bebopero se perdía entre decisiones creativas que no tenían cómo anticipar lo que Watanabe y su equipo iban a construir. Era Cowboy Bebop… pero sin Cowboy Bebop.
Un desarrollo caótico en Sunrise complicó aún más la sincronización
La salvación llegó cuando Bandai Visual, la “hermana seria”, decidió apostar por el proyecto. Pero ese bache retrasó tanto el calendario que el manga avanzó sin supervisión real del equipo creativo. Así que Sunrise terminó con un producto promocional que no reflejaba, ni remotamente, la serie que estaban construyendo.
Por suerte, casi nadie lo leyó… y la historia terminó bien
Lo irónico es que todo este caos no tuvo ningún impacto real en el estreno del anime. Cuando Cowboy Bebop llegó por fin a televisión, Shooting Star llevaba meses en circulación, pero había pasado tan desapercibido que casi nadie se enteró. Y a decir verdad, mejor así.
Y lo cierto es que, vistas las últimas décadas, da igual cuántas versiones menores aparezcan. Da igual un manga irregular o incluso la criticada adaptación en acción real de Netflix. Cowboy Bebop sigue intocable, manteniendo un legado que sobrevive a cualquier tropiezo.
Porque, al final, hay historias —y personajes— que ni siquiera un spin-off desafortunado puede derribar. Y Spike Spiegel, para suerte de todos, es uno de ellos.


