Si a alguien le dices hace décadas que Nintendo y Universal acabarían colaborando estrechamente en películas, lo normal sería soltar una carcajada. Ambas compañías protagonizaron uno de los conflictos legales más sonados de los 80, cuando Universal acusó a Nintendo de haber copiado King Kong con Donkey Kong. El juicio, mítico ya en la industria, terminó con un zasca monumental: el juez concluyó que Universal no tenía derechos reales sobre King Kong y que, evidentemente, nadie iba a confundir a un enorme gorila hollywoodiense con el simpático lanzabarriles de Nintendo.
Pues bien, décadas después, las dos gigantes se dan la mano para ampliar un universo cinematográfico que cada vez huele más a expansión controlada. La colaboración ya fue rentable con The Super Mario Bros. Movie, donde Donkey Kong —con la voz de Seth Rogen— se convirtió en una de las grandes sorpresas. Vamos, que el público salió del cine con ganas de más apaleamiento simiesco y de ese humor peculiar made in Rogen.
Esto ha provocado que los fans se froten las manos: spin-off por aquí, otro por allá, personajes apareciendo en cintas ajenas… Nintendo tiene material de sobra para montar algo parecido a lo que hizo con Super Smash Bros., pero en versión cinematográfica y con calma. Y oye, si funciona en taquilla, ¿quién somos nosotros para quejarnos?
Silencio absoluto desde Japón… pero muchas posibilidades abiertas
Lo más probable es que Universal vuelva a repetir fórmula con Illumination, que ya demostró que sabe mover la aguja en taquilla. En ese caso, podríamos esperar un Donkey Kong con un tono más gamberro que Super Mario Bros., aprovechando el carisma bruto del personaje, su familia, la Isla DK y su eterno pique con King K. Rool, que muchos fans ya reclaman como villano principal. Si todo esto encaja, lo de 2028 podría convertirse en un auténtico fiestón bananero.
Un icono con historia, músculo y ganas de escenario propio
Con todos estos elementos sobre la mesa, el panorama es claro: 2028 podría ser el año en el que Nintendo demuestre que no solo quiere jugar en el cine, sino ganarse su propio hueco.