Un miembro clave del equipo confirma que el avance del guion no ha servido para desbloquear la adaptación de Naruto
Un live action muy esperado
La gran piedra en el camino vuelve a ser la misma: Destin Daniel Cretton, director fichado como salvavidas de la producción. Su agenda está tan apretada como el calendario de estrenos de Marvel, porque ahora mismo está completamente volcado en Spider-Man: Brand New Day, la cuarta película de Tom Holland, prevista para julio de 2026. Y claro, cuando tienes que dirigir al trepamuros, el Hokage puede esperar sentado.
El choque entre Marvel y Konoha
Si al final ese reboot deja el futuro de Shang-Chi en pausa o directamente lo elimina de la ecuación, Cretton podría encontrar esa “ventana mágica” para volver a la aldea oculta entre las hojas. Pero, por ahora, el panorama es tan incierto como una profecía de Jiraiya escrita en servilletas.
Una adaptación que lleva diez años huyendo como un ninja
La historia del live action de naruto es ya casi una leyenda urbana. Lionsgate anunció el proyecto en 2015, cuando todavía sonaba descabellada la idea de que Hollywood se lanzara de cabeza a adaptar anime clásico. En aquel entonces estaba involucrado Michael Gracey, director de The Greatest Showman, y también figuraba Avi Arad como productor. Para colmo, en 2016 se comunicó en Jump Festa que Masashi Kishimoto estaría implicado directamente para garantizar la fidelidad.
Sobre el papel, un combo prometedor. En la práctica, silencio absoluto durante años.
La cosa parecería enterrada si no fuera porque febrero de 2024 nos dio una bocanada de aire fresco: Lionsgate anunció oficialmente que Cretton escribiría y dirigiría el film, esta vez con la bendición pública de Kishimoto. Para muchos fans, era la primera señal real de que la adaptación podía hacerse realidad.
Hollywood quiere anime… pero no sabe cómo manejarlo
El interés por adaptar anime está viviendo un subidón histórico: My Hero Academia, Mobile Suit Gundam, One Piece, Yu Yu Hakusho… todo el mundo quiere su pieza del pastel. Por eso sorprende que, con el tirón global que mantiene Naruto incluso en 2025, Lionsgate siga sin movilizar recursos para acelerar el proyecto.
El miedo al “efecto Akira”
Una de las razones por las que Lionsgate podría tomar cartas en el asunto más pronto que tarde es evitar el destino del live action de Akira, un proyecto que Warner Bros. ha revivido y enterrado tantas veces que ya es un rito anual. Nadie quiere otro caso así: presupuestos evaporados, fans frustrados y un título icónico desperdiciado.
El futuro de la película
Ahora mismo, solo hay dos cosas claras: el guion está hecho y el director está ocupado. Y mientras tanto, los fans seguimos imaginando cómo sería ver a Naruto, Sasuke, Sakura y Kakashi en la gran pantalla sin caer en los errores típicos de Hollywood.
El camino puede ser largo, sí, pero si algo ha demostrado Naruto en veinte años es que la paciencia es un superpoder. Al fin y al cabo, si Boruto ha logrado sobrevivir, un live action decente tampoco debería ser imposible.


