El creador de Breaking Bad, Vince Gilligan, estrena Pluribus, una serie de ciencia ficción “hecha por humanos”, con una clara declaración de intenciones contra la inteligencia artificial
Pluribus, hecha por humanos
La polémica llega en un momento en que Hollywood todavía digiere las consecuencias de usar IA en sus producciones. El ejemplo más reciente fue Secret Invasion, la serie de Marvel Studios que provocó rechazo por emplear imágenes generadas por IA en sus créditos de apertura, algo que muchos vieron como una traición al trabajo artístico. También Late Night with the Devil recibió críticas por usar IA en algunos planos de efectos visuales.
La voz de la resistencia creativa
Gilligan, que ya revolucionó la televisión con el ascenso y caída de Walter White, se ha convertido ahora en una voz de resistencia creativa. Para él, la autenticidad y la humanidad detrás de una obra son esenciales: “Creo que todo esto de la IA es una bolsa de vapor”, afirmó, sin morderse la lengua. Y puede que tenga razón: mientras algunos estudios coquetean con la idea de automatizar parte de la creación audiovisual, otros —como Gilligan— están marcando territorio humano.
El regreso de Rhea Seehorn y una distopía muy humana
En Pluribus, Rhea Seehorn —inolvidable como Kim Wexler en Better Call Saul— interpreta a una de las últimas supervivientes que lucha contra la asimilación global de la humanidad. Los dos primeros episodios ya están disponibles en Apple TV+, y todo apunta a que Gilligan vuelve a su sello característico: personajes complejos, dilemas morales y tensión sostenida.
Una nueva declaración de guerra contra la automatización
No es casual que el mensaje “made by humans” se haya convertido en un nuevo estandarte en la industria audiovisual. En tiempos en que la IA amenaza con alterar guiones, voces, música y rostros, el gesto de Gilligan funciona como una declaración política y ética: un recordatorio de que las historias más poderosas siguen naciendo del ingenio humano, no de un algoritmo.
Con Pluribus, Vince Gilligan no solo vuelve a la televisión con una propuesta ambiciosa, sino que abre un debate necesario sobre el rumbo que está tomando la creatividad en la era de la inteligencia artificial. Y, sinceramente, si alguien puede hacerlo con autoridad, es el tipo que nos enseñó cómo cocinar metanfetamina en una caravana… y convertirlo en arte.


