Un movimiento polémico de Amazon Prime ha levantado un incendio en redes que no parece apagarse pronto
Anime y doblaje en IA
Las redes han ardido especialmente tras descubrir que Banana Fish, una serie que vive del dolor, la ternura y la intensidad emocional, había recibido un nuevo doblaje automático. Los clips se multiplicaron a una velocidad obscena, mostrando voces planas, robóticas y completamente incapaces de transmitir el trauma y la vulnerabilidad que definen la historia de Ash y Eiji.
Para una obra donde cada silencio, cada respiración y cada grieta emocional importa, poner un bot a hablar es casi un crimen artístico. Los personajes suenan iguales, sin matices, sin alma. Las escenas dramáticas se vuelven parodias involuntarias. Y los fans han dejado claro algo muy sencillo: si querían escuchar voces frías y sin vida, se pondrían un GPS.
La comunidad se planta
La indignación no se ha limitado a Banana Fish. No Game No Life, que ya tenía un doblaje en inglés consolidado y querido, también ha sido víctima de este “avance”. Los seguidores del anime han señalado que sustituir un reparto profesional por una IA es un insulto a los actores, a los creadores y, sinceramente, a cualquiera con oídos.
La comunidad, siempre combativa, ha llenado X y Reddit de críticas. Algunos incluso anuncian que han cancelado directamente su suscripción. Y aunque pueda sonar exagerado, en realidad lo que están defendiendo es fundamental: el anime es un arte colaborativo, y quitar a los actores de la ecuación es amputarle una parte del corazón.
Amazon puede pagar talento simplemente no quiere
El cabreo se intensifica cuando se recuerda un detalle obvio: Amazon nada en dinero. No hablamos de una startup ahogada en presupuesto, sino de una empresa que factura cientos de miles de millones al año. Una compañía que podría contratar a actores consagrados, a nuevas voces buscando oportunidades, o montar estudios de doblaje propios sin despeinarse.
Pero no. Han optado por la vía barata, la más fría y la menos creativa. Y lo hacen sabiendo que estas series no son productos cualquiera. Banana Fish no es un anuncio de un robot de cocina: es una historia desgarradora que merece sensibilidad, no un preset de “voz melancólica versión 2.0”.
Incluso en el improbable caso de que Amazon no quisiera invertir en actores de primer nivel, hay un ejército de jóvenes intérpretes deseando demostrar lo que valen. Muchos fans lo han dicho: dar oportunidades a talento emergente habría sido un win absoluto. Pero Amazon ha elegido lo contrario, enviando un mensaje ensordecedor: “el arte nos importa menos que la eficiencia”.
Una amenaza para el futuro del anime
El anime depende profundamente de la interpretación vocal. Incluso quienes ven las series en versión original saben que un buen doblaje puede transformar la experiencia. Es un trabajo que implica directores, actores, ingenieros, traductores… una cadena humana que da vida a una historia. Sustituir esa cadena por un algoritmo es reducir el anime a contenido, no a arte.
Y lo peor es que, si estas decisiones prosperan, muchas obras podrían perder la esencia que las hizo grandes. Una IA no entiende trauma, humor, amor o dolor. Solo reproduce patrones.
Un último aviso al gigante del streaming
El futuro del doblaje está en juego. Y si Amazon no da marcha atrás, puede que descubra que los algoritmos no compran suscripciones… pero los espectadores sí las cancelan.


