El arco de Elbaph ha dejado de ser una promesa para convertirse en una amenaza directa al statu quo de One Piece
El pasado de Elbaph conecta a Nika, Loki y el Gobierno Mundial en una misma bomba narrativa
La acción del capítulo se sitúa en pleno flashback, mostrando el conflicto entre Harald y sus aliados, un enfrentamiento marcado por la manipulación directa del Gobierno Mundial a través de Imu. Y aquí llega el dato clave: Jarul suplica a Harald que no consuma la Fruta del Diablo prohibida de Elbaph, advirtiendo que hacerlo supondría literalmente el final del mundo.
No es una metáfora poética. Es una advertencia textual que refuerza algo que ya se había insinuado anteriormente con Loki, el legítimo usuario de esa fruta. La misma amenaza, repetida desde distintos puntos del relato, empieza a sonar demasiado consistente como para ignorarla.
Un destino peligrosamente parecido
En capítulos anteriores ya se dejó caer que Loki tenía el poder para arrasarlo todo. Ahora, el 1169 refuerza esa idea y la conecta directamente con el mito de Nika, el Dios del Sol. Según las leyendas de Elbaph, Nika estuvo presente en las dos ocasiones anteriores en las que el mundo fue destruido. Casualidad, seguro que sí.
Destruir para liberar
Desde el arco de Egghead, One Piece ha dejado claro que el mundo actual es una construcción artificial del Gobierno Mundial. La subida del nivel del mar, la desaparición de continentes enteros y la manipulación histórica ya no son teorías de fans con hilos kilométricos: son hechos confirmados.
Un flashback que lo conecta todo
Uno de los grandes aciertos del capítulo 1169 es cómo hilvana varias de las tramas más potentes de la serie sin sentirse atropellado. En apenas unas páginas tenemos:
- La muerte de Harald
- La confirmación del poder de la Fruta prohibida
- La presencia de Shanks con ambos brazos
- La mención temprana de Ace por parte de Gaban
- Y un choque emocional que refuerza el peso histórico de Elbaph
Todo ello sin perder el ritmo ni caer en la sobreexplicación. Oda sabe exactamente cuándo apretar y cuándo soltar, algo que no siempre ha sido así en arcos recientes.
El final no va a ser bonito
Con el Gobierno Mundial moviendo ficha, Imu ganando presencia y aliados capaces de plantar cara a cualquier cosa que se les ponga delante, One Piece entra en 2026 con una pregunta incómoda flotando en el aire:
¿Y si salvar el mundo implica romperlo primero?


