Doctor Doom cambia de piel tras su aparente muerte y lo hace vestido de Los Cuatro Fantásticos
Un rediseño que nadie esperaba
Desde el primer momento, el cómic deja claro que la desaparición de Doom no es el final, sino una transición. Tras sacrificarse para deshacer el asesinato de Valeria Richards —su ahijada y la única persona a la que realmente ama y respeta—, el dictador de Latveria deja un testamento que pone patas arriba el statu quo.
Toda su fortuna, recursos tecnológicos y avances científicos pasan a manos de Valeria Richards, una de las mentes más brillantes del Universo Marvel y, casualmente, hija de Reed Richards y Sue Storm. Sí, los Cuatro Fantásticos. El nivel de ironía es casi obsceno.
Valeria, lejos de borrar el rastro de su padrino, decide afrontar su legado de frente. Utiliza parte de la fortuna para reparar el daño causado durante el dominio global de Doom, pero se reserva algo clave: una isla secreta repleta de experimentos científicos y místicos. Y ahí llega el verdadero giro.
Doom pero con el símbolo del “4”
Este rediseño de Doctor Doom, aunque técnicamente aplicado a sus Doombots, es toda una declaración de intenciones. Para Valeria, el símbolo no es una humillación, sino un intento de redención, de convertir la imagen de su padrino en una fuerza que ayude al mundo en lugar de someterlo.
Desde el punto de vista narrativo, la jugada es brillante… y peligrosísima. Porque Doom no construyó su identidad para ser un héroe, y usar su imagen bajo los valores de sus enemigos jurados roza la blasfemia.
El legado de Doom, en manos equivocadas
One World Under Doom siempre fue, en el fondo, una historia sobre la relación entre Doom y Valeria. Poder, control, sacrificio y amor retorcido. El nuevo cómic no traiciona esa idea, sino que la lleva un paso más allá: Valeria se convierte en la guardiana del mito de Doom.
Además, el cómic deja caer la existencia de una población aislada en la isla, desconectada incluso de Latveria. Un misterio que apunta a futuras tramas y que refuerza la sensación de que Marvel está sembrando semillas a largo plazo.
¿Casualidad o preparación para Avengers: Doomsday?
Este rediseño hardcore no busca suavizarlo, sino recordarnos lo incómodo que resulta Doom incluso cuando intenta “hacer el bien”. Y eso, narrativamente, es oro puro.
Porque si algo ha demostrado Doom durante décadas es que nunca olvida una ofensa. Y ver su máscara asociada al símbolo de la Primera Familia de Marvel puede ser el detonante perfecto para su regreso… aún más implacable.


