La histórica presidenta del estudio repasa su legado en Star Wars, señala los excesos de una minoría de fans y admite cuál fue su único gran arrepentimiento antes de dejar el cargo
Tras confirmarse oficialmente su salida de Lucasfilm, Kathleen Kennedy hizo balance de más de una década al frente del estudio. La ejecutiva deja la presidencia en manos de Dave Filoni, con Lynwen Brennan como copresidenta, y asegura que la transición llevaba tiempo planeándose.
En declaraciones a Deadline, Kennedy destacó el talento de Filoni: “Es muy talentoso y está inmerso en Star Wars. Él y Pablo Hidalgo son como enciclopedias ambulantes dentro de la empresa”, y dejó claro que no contempla regresar en el futuro: “Eso no va a ocurrir aquí… estoy deseando irme y tener la oportunidad de hacer muchas películas”.
Durante su mandato hubo grandes éxitos como The Mandalorian y Andor, pero también fracasos notorios, entre ellos Solo: A Star Wars Story. Al hablar de los momentos más difíciles, Kennedy apuntó directamente a una parte del fandom: “Lo peor es que hay un porcentaje muy pequeño de la afición con enormes expectativas… y si no lo haces, sabes de antemano que los vas a decepcionar”. Aun así, defendió sus decisiones creativas: “Lo único que se puede hacer es intentar contar buenas historias y mantener la esencia de lo que George creó”.
Kennedy también abordó el acoso que sufrió por ser mujer, minimizando su alcance: “Es un grupo muy pequeño, con megáfonos potentes. Sinceramente, no creo que sea la mayoría de los fans”, y añadió: “Hay que desarrollar una piel resistente… No se puede hacer desaparecer”.
Pese a todo, asegura no arrepentirse… salvo de una decisión. Sobre Solo, reconoció que Alden Ehrenreich fue puesto “en una situación imposible” al intentar continuar el legado de Harrison Ford como Han Solo.
Ahora, el futuro de la saga queda en manos de Filoni y Brennan, con varios proyectos ya en marcha y la libertad de marcar un nuevo rumbo para Star Wars.






