El actor confesó que el impacto psicológico de interpretar al villano de Black Panther lo llevó a iniciar un proceso terapéutico
Michael B. Jordan reveló que interpretar a Erik Killmonger en Black Panther (2018) tuvo consecuencias emocionales más profundas de lo que esperaba, al punto de llevarlo a buscar ayuda profesional. En una entrevista con CBS Sunday Morning, el actor explicó: “Se me quedó grabado un tiempo. Fui a terapia, hablé de ello y encontré la manera de relajarme”.
Jordan reconoció que, en ese momento de su carrera, todavía estaba aprendiendo a separarse de personajes tan intensos. “Aún estaba aprendiendo que necesitaba descomprimirme de un personaje”, afirmó. Para preparar el papel, se aisló emocionalmente, algo que luego comprendió que le pasó factura. “Realmente no hablaba mucho con mi familia. Estaba un poco aislado… intenté vivir como él lo habría hecho durante un tiempo”.
El actor destacó que Killmonger en Black Panther es un personaje marcado por el dolor y la traición: “Sufrió mucha traición, muchos sistemas fallidos a su alrededor que moldearon su ira y su frustración”. Esa carga emocional convirtió la terapia en un proceso de autoconocimiento que aún valora. “Hablar es fundamental… Sin duda, me ayudó a lo largo de los años”, señaló.
Lejos de sentir vergüenza, Jordan defendió abiertamente la salud mental: “Es algo de lo que no me avergüenzo en absoluto y de lo que estoy muy orgulloso”. Incluso subrayó su importancia, especialmente para los hombres, asegurando que la terapia “es necesaria… sobre todo para los hombres”.





