Reseña de Marvel Héroes. Lobezno de Daniel Way 3 – Hijo de X

Panini

La etapa del genial Daniel Way al cargo de Lobezno sigue su andadura en un nuevo tomo en la línea Marvel Héroes por Panini Comics, donde el mutante interacciona con Deadpool, Steve Rogers, Daken y Charles Xavier

Tras dos tomos con un contenido que ya en su día fue todo un éxito, ahora Panini Comics prosigue con la etapa de Daniel Way al cargo de la serie de Lobezno que recuperaba los recuerdos perdidos del mutante de garras de adamantium. La tercera entrega de estos sangrientos cómics nos llega bajo el título de Marvel Héroes. Lobezno de Daniel Way 3 – Hijo de X.

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La mente rota de Logan

En este tomo vamos a tener a Daniel Way en su versión más reconocible, a Steve Dillon desplegando una narrativa gráfica de una claridad envidiable y, por desgracia, a Matt Milla con un color que en muchos momentos resta más de lo que suma al arte de Dillon, quizás porque ese tono tan artificial no pega del todo con un artista muy de la vieja escuela.

Daniel Way aborda a Lobezno desde una perspectiva casi obsesiva: la identidad, el pasado, la culpa y la violencia como motores permanentes del personaje. Esta etapa insiste en escarbar una y otra vez en los orígenes de Logan, en su relación con el programa Arma X, en sus vínculos rotos y, sobre todo, en la herida abierta que supone la existencia de Daken, su hijo. Way no se conforma con contar aventuras auto conclusivas o enfrentamientos más o menos espectaculares, sino que busca construir un relato largo, torturado, donde cada revelación del pasado tiene consecuencias emocionales devastadoras en el presente.

En este tercer tomo ese enfoque alcanza algunos de sus momentos más intensos. La historia viaja a la Segunda Guerra Mundial, a Madripur, a los primeros pasos de la Patrulla-X y a los traumas que Charles Xavier intenta ocultar bajo capas de idealismo y buenas intenciones. Logan aparece como una figura atrapada entre la manipulación constante de terceros y su propia incapacidad para escapar de la violencia. El encuentro con el Capitán América y Bucky Barnes (antes de ser el Soldado de Invierno) durante la guerra sirve para recordar que Lobezno no es solo una máquina de matar, sino un soldado que ha sido usado una y otra vez como herramienta desechable. Way construye aquí un Logan cansado, marcado por la traición y por una lealtad que siempre acaba pagándose cara.

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El hijo pródigo

Pero el núcleo emocional más potente del tomo sigue siendo la relación con Daken. La figura del hijo convertido en enemigo funciona como un espejo oscuro en el que Logan se ve reflejado. Daken no es simplemente un villano, sino la consecuencia directa de los errores, las ausencias y las decisiones de su padre. Cada enfrentamiento entre ambos está cargado de reproches, rencor y una violencia casi íntima. Way entiende muy bien que este conflicto no necesita grandes discursos para resultar devastador: basta con mostrar la incapacidad de ambos para comunicarse sin recurrir al dolor. En ese sentido, el choque con Cyber y la escalada de brutalidad que rodea estas páginas refuerzan la idea de que Lobezno vive atrapado en un ciclo de violencia del que no sabe, o no puede, salir.

También hay espacio para el cruce con Deadpool, un contrapunto tonal que introduce humor negro y descontrol, pero que no rompe el tono general de la obra. Más bien funciona como una válvula de escape que permite respirar entre tramas densas sin perder la sensación de peligro constante. Way sabe usar a Deadpool para tensar la cuerda y luego aflojarla lo justo antes de volver a apretar. El resultado tiene un ritmo irregular, sí, pero mantiene el interés gracias a la variedad de escenarios y conflictos.

Donde la etapa alcanza una solidez notable es en la forma en que Way integra los distintos momentos temporales. El pasado y el presente se entrelazan sin resultar confusos, construyendo una narrativa que refuerza la idea de que Logan no puede huir de lo que fue. Cada revelación añade peso emocional al personaje y, aunque algunas subtramas no terminan de cuajar del todo, el conjunto mantiene una coherencia temática muy clara. Quizás el guionista a estas alturas de la serie se vea superado por el personaje y todo lo que este conlleva (presiones editoriales, exigencias de los fans más acérrimos) y se deje llevar por el convencionalismo en lugar de escribir la serie tal y como a él le hubiera gustado…

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El arte de Dillon

Y luego está Steve Dillon. Hablar de su trabajo aquí es hacerlo de un auténtico maestro de la narración gráfica. Dillon nunca fue un dibujante espectacular en el sentido más evidente del término, no buscaba el impacto inmediato ni la grandilocuencia, sino la claridad, la expresividad y la fluidez narrativa. En este tomo, su dibujo es una lección constante de cómo contar una historia sin necesidad de alardes. Cada viñeta está pensada para guiar al lector con naturalidad, sin distracciones, sin excesos y sin ruido visual.

Su Logan es reconocible al instante, sólido, físico, con una expresividad contenida que transmite cansancio, rabia y determinación sin necesidad de exageraciones. Dillon sabe perfectamente cuándo detenerse en un gesto, en una mirada o en una postura corporal para reforzar el impacto emocional de la escena. Los combates son claros, contundentes y fáciles de seguir, pero lo realmente destacable está en los momentos de silencio, en las pausas narrativas donde el personaje parece respirar antes de volver a caer en el abismo.

El trazo limpio de Dillon permite que la historia fluya con una naturalidad admirable. No hay confusión espacial, no hay encuadres forzados, no hay viñetas recargadas que entorpezcan la lectura. Todo está al servicio del relato. En un cómic tan cargado de violencia y tensión emocional, este enfoque resulta especialmente valioso, porque evita que la obra se convierta en una sucesión agotadora de escenas extremas. Dillon sabe dosificar, sabe cuándo acelerar y cuándo frenar, y ese equilibrio sostiene gran parte del interés del tomo. A pesar de que aquí nos encontramos con otros artistas de sobrado valor, ojalá le tuviéramos a él en todo el tomo…

Por eso resulta tan frustrante el trabajo de Matt Milla al color. No porque sea técnicamente deficiente, sino porque su elección cromática choca frontalmente con el tono del dibujo y de la historia. El uso de colores saturados, contrastes excesivos y efectos digitales innecesarios rompe la atmósfera que Dillon construye con tanto cuidado. Hay páginas que, en blanco y negro o con un color más sobrio, habrían ganado una fuerza enorme, y que aquí quedan deslucidas por una paleta estridente que no termina de encajar.

El problema no es solo estético, sino narrativo. El color debería reforzar la emoción, subrayar los momentos clave y acompañar el ritmo de la historia. Aquí en demasiadas ocasiones distrae, resta claridad y aplana la carga dramática. Las escenas nocturnas, los recuerdos del pasado y los momentos de introspección de Logan piden una gama más contenida, más atmosférica, más acorde con la pesadumbre del relato. En su lugar, encontramos un tratamiento visual que parece buscar impacto inmediato o tal vez homogeneidad con lo que se llevaba en Marvel Comics en esa época, pero que acaba erosionando la coherencia visual del conjunto.

El tomo de lujo publicado por Panini Cómics en tapa dura contiene 504 páginas a color con un tamaño de página de 17 x 26 cm e incluye la traducción de la edición americana de los números Wolverine Origins 16-32, X-Men Original Sin, X-Men Legacy 217 y 218 y material de Wolverine 73 y 74. El tomo incluye además una introducción a cargo de Pedro Monje y una amplia y suculenta sección de portadas alternativas al final. El precio de venta recomendado es de 49,95 € y se puso a la venta en enero de 2026.


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Marvel Héroes. Lobezno de Daniel Way 3 – Hijo de X

Continúa la exploración de los orígenes de Lobezno, con un revelador encuentro en Madripur durante la Segunda Guerra Mundial con el Capitán América y Bucky… ¡y no vas a creer cuál es la verdadera misión de Logan! En el presente, Lobezno y Masacre chocan. ¿Quién ha contratado al Mercenario Bocazas para asesinar a Logan? Y, a continuación, el Profesor-X se ve forzado a revisar su mayor desafío y su mayor fracaso, y tienen que ver con Lobezno. La historia nos lleva hasta los primeros días de La Patrulla-X. Finalmente, llega la hora de un encuentro familiar con Daken, para enfrentarse a Cyber.

Autores: Stephen Segovia, Daniel Way, Steve Dillon, Mike Deodato, Mike Deodato Jr., Yanick Paquette, Tommy Lee Edwards y Scot Eaton

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