Sal Buscema, el dibujante que definió durante décadas a Hulk, Spider-Man y buena parte del ADN de Marvel fallece a los 89 años, justo antes de cumplir 90
Una persona importante para Marvel
Para muchos fans, su nombre estaba en todas partes. No importaba el personaje ni la serie: Hulk, Spider-Man, Los Vengadores… Sal Buscema aparecía una y otra vez en las grapas de la infancia. Y no solo se leía: se estudiaba. Su narrativa clara, su composición directa y su dominio del ritmo visual eran auténticas clases magistrales de cómic.
Sterling Clark lo explicó con emoción en su mensaje de despedida: cada trazo de Buscema era una lección. Y no es casualidad. Sal formó parte de una generación irrepetible, compartiendo época con su hermano John Buscema, Jack Kirby, Gil Kane o John Romita Sr. Autores que construyeron Marvel desde la base, cuando sacar adelante tres series al mes era una exigencia habitual.
Una carrera forjada a fuego lento
El punto de inflexión llegó en 1968, cuando, animado por John Buscema, entró en Marvel Comics. Sus primeros trabajos fueron en cómics del oeste, además de entintar a su hermano en Silver Surfer. Poco después, dio el salto definitivo al lápiz, empezando a firmar como dibujante principal en títulos de primer nivel.
El dibujante que entendió al Hulk como nadie
Pocos artistas han sabido equilibrar tan bien el monstruo y el hombre, la destrucción y el drama interior. Su Hulk no solo rompía cosas: transmitía dolor, rabia y soledad. Una versión que dejó huella y que todavía hoy se reconoce como canónica.
Spider-man, Jean Dewolff y la expansión del universo Marvel
Otro de los grandes pilares de su carrera fue Spectacular Spider-Man, serie en la que trabajó durante ocho años consecutivos. No solo ayudó a consolidar el título, sino que además co-creó a Jean DeWolff, uno de los personajes más importantes y trágicos del entorno de Spider-Man.
Pero su huella va mucho más allá. Pasó por prácticamente todas las grandes series de Marvel: The Uncanny X-Men, Captain America, Sub-Mariner, Marvel Team-Up, New Mutants o Thor, donde colaboró con Walt Simonson. Si un personaje era importante, Sal Buscema probablemente lo dibujó.
Una breve etapa en DC y el regreso a casa
Aun así, Marvel siempre fue su hogar, y allí regresó para cerrar su carrera rodeado de los personajes que había ayudado a definir durante décadas.
El recuerdo del hombre
Quienes le conocieron coinciden en algo: Sal Buscema era tan buena persona como artista. Generoso, cercano y dispuesto a enseñar, ejerció de mentor para otros autores, compartiendo charlas, consejos y amor por el medio sin ningún tipo de ego.
Incluso antes de que la noticia se hiciera oficial, figuras como J.M. DeMatteis ya le rindieron homenaje, recordando que trabajar con él en Spectacular Spider-Man fue uno de los grandes momentos de su carrera.
Sal Buscema se ha ido, pero su arte sigue ahí. En estanterías, en recuerdos y en cada lector que aprendió a amar el cómic gracias a una de sus páginas. Y eso, en este medio, es la verdadera inmortalidad.


