El creador que ayudó a levantar Sega desde Japón y sentó las bases del ocio interactivo moderno fallece a los 95 años
David Rosen y su unión con Sega
La empresa fue tajante en su despedida: “Estamos profundamente tristes por la pérdida de David Rosen, uno de los fundadores de Sega y un verdadero pionero de la industria del videojuego”. Un mensaje que también trasladaba sus condolencias a familiares y amigos, y subrayaba que sus contribuciones jamás serán olvidadas. No es postureo corporativo: es un hecho histórico.
Tras abandonar el ejército, Rosen decidió quedarse en Japón y en 1954 fundó Rosen Enterprises, una empresa dedicada inicialmente a fotografía y arte comercial. Nada hacía pensar que acabaría cambiando el ocio mundial… hasta que llegaron las máquinas recreativas.
Un visionario para su época
A finales de los años 50, Rosen vio potencial donde otros solo veían cacharros ruidosos. Apostó por el entretenimiento coin-op, esas máquinas que empezaban a llenar bares y salones recreativos. El crecimiento fue tal que su empresa terminó fusionándose con Nihon Goraku Bussan, dando lugar al nombre que todos conocemos: Sega.
Pero los años 80 trajeron una sacudida. Las consolas domésticas empezaron a comerse el terreno de los recreativos y Sega tuvo que reaccionar. La respuesta fue histórica: entrar en los hogares con sistemas propios como Master System, y más tarde Mega Drive. Y, por supuesto, con un personaje que lo cambiaría todo.
Uno de los primeros iconos de los videojuegos
Porque si hoy hablamos de iconos culturales del videojuego, Sonic the Hedgehog está en la primera línea. El “Blue Blur” no solo rivalizó con Nintendo: definió una generación. Rosen no diseñó al personaje, pero fue parte del ecosistema empresarial que permitió que existiera.
Rosen se retiró oficialmente en 1996, dejando atrás una compañía ya consolidada… y un legado difícil de igualar. Aun así, su nombre siguió ligado a Sega como símbolo de una era más artesanal, más arriesgada y, sí, también más dura.
Un modelo que marcó una generación
No es casualidad que años después, figuras como Mark Cerny, arquitecto de PS5, recordasen aquella Sega como un lugar donde se trabajaba al límite. “Tres personas. Tres meses. Eso era un juego”, llegó a decir. Una frase que resume bien la presión creativa de aquellos tiempos… y también la ambición.
Es difícil imaginar el videojuego actual sin su figura. No fue un diseñador estrella ni un creativo mediático, pero sí uno de los arquitectos silenciosos que levantaron todo lo demás. Y a veces, esos son los más importantes.


