That Texas Blood Volumen 1 acaba de ser publicada en España por Planeta Cómic, tras la buena acogida de la obra de Chris Condon y Jacob Phillips originariamente publicada por Image Comics en 2021
That Texas Blood Volumen uno está escrita por el guionista Chris Condon y dibujada por el británico Jacob Phillips, quienes han formado un equipo sólido en este cómic de género negro del lejano oeste moderno. El primer arco argumental, tras terminar en su formato original en grapa, apareció recopilado en tapa blanda en enero de 2021 por Image Comics y, por fin, acaba de publicarse en España por Planeta Cómic.
That Texas Blood es el debut destacado de Chris Condon en el cómic de largo recorrido, acompañado por Jacob Phillips, cuyo estilo visual refuerza el tono sobrio y melancólico del relato. El volumen, como se ha referido anteriormente, recopila los primeros arcos de la serie y presenta una historia autoconclusiva que, sin renunciar al suspense criminal, prioriza el retrato psicológico y el peso del pasado sobre la resolución del misterio. La obra se distancia deliberadamente del ritmo vertiginoso habitual del thriller para construir una narración pausada, reflexiva y cargada de subtexto.
La trama
La historia se sitúa en Ambrose County, en el estado de Texas de los EE. UU., un lugar marcado por la rutina, el calor y los silencios incómodos. El sheriff Joe Bob Coates, veterano del cargo, se enfrenta a un asesinato aparentemente aislado. Sin embargo, la investigación pronto se entrelaza con episodios de su propio pasado, revelando una red de decisiones, omisiones y responsabilidades que han modelado tanto su vida privada y profesional, como la de la comunidad. Los planes previstos por Joe para su cumpleaños han de esperar al ser avisado de un extraño suicidio dentro de su jurisdicción…
Joe tendrá que realizar un duro trabajo para llevar a cabo la investigación, sin importar la edad u otros obstáculos que le impidan finalizar su labor. Al mismo tiempo, Randy, un texano que habita en la gran ciudad, ha de volver a su casa al tener noticias de la muerte de su hermano, pero su actual mentalidad y comportamiento cosmopolita y urbanita, se va diluyendo tras llegar al condado de Ambrose, donde sus raíces texanas originarias van aflorando y dominando al personaje.
Más que una simple investigación criminal, la trama funciona como una revisión moral del protagonista y del entorno que lo rodea. El crimen no es tanto el centro del relato como el punto de partida para explorar cómo el pasado nunca termina de desaparecer en los pueblos pequeños.
Chris Condon como maestro de ceremonias
Los tiempos en que Condon divide la historia son como una cuenta atrás en la que el lector siente como la mecha se va consumiendo poco a poco, sin ningún tipo de prisa, tal y como sucede en el condado texano, donde el tiempo pasa lentamente y sin grandes sobresaltos.
El primer cadáver, no es más que un punto de partida para ir desatando el nudo del misterio, en el que Joe y Randy, por caminos separados que se cruzan, comenzarán a indagar y sacar los trapos sucios ocultos. La vuelta a Ambrose de Randy no es bienvenida por los lugareños, porque el legado dejado por su hermano en el lugar es tan nefasto, que cualquier miembro de su familia es mal visto en la zona, sin importar las razones por las que se encuentre en el condado.
En este punto, el guionista nuevamente empatiza con el lector, a quien hace partícipe de esa sensación de extraño que siente el propio Randy. Es una de esas historias donde la policía local y la criminalidad de un pueblo profundo coexisten de forma que encajan perfectamente con el estereotipo presente en la mentalidad colectiva, aunque sin ser utilizada por Chris Condon de un modo clásico y previsible.
Condon construye personajes complejos sin necesidad de grandes giros argumentales, apoyándose en la introspección del protagonista, la progresiva revelación del pasado y una estructura que privilegia el tono y la atmósfera sobre la acción. Así, los personajes no son planos ni previsibles, dando una sensación de intranquilidad permanente, donde no se sabe verdaderamente quién es quién, ni si sus intenciones son las que enuncian.
Este guion de Chris Condon destaca por su economía narrativa y su rechazo al sensacionalismo. La violencia es escasa y, cuando aparece, resulta más perturbadora por sus consecuencias emocionales que por su representación explícita. Los diálogos son sobrios, creíbles y cargados de silencios, lo que refuerza la sensación de realismo y desgaste vital. El resultado es un noir existencial, donde la pregunta central no es quién lo hizo, sino qué precio se ha pagado por sobrevivir.
El dibujo de Jacob Phillips
Jacob Phillips ofrece un apartado gráfico que encaja perfectamente con el espíritu del guion. Su estilo conjuga unos trazos limpios y expresivos, con composiciones sobrias y un uso del color contenido, dominado por tonos terrosos y apagados que evocan el calor, la sequedad y la decadencia del entorno rural texano.
Las expresiones de los personajes están tan bien plasmadas, que antes de leer el texto el lector percibe claramente el sentido de este como son la preocupación, la alegría, el temor, la inseguridad…; incluso el sheriff denota perfectamente su edad con las arrugas que marcan su rostro y las expresiones que surgen en él. La acción está representada a la perfección en el apartado gráfico, existiendo un trazo más profundo en los momentos de transición y de normalidad y un trazo más sutil y dinámico en los momentos de acción.
La narrativa visual es clara y eficaz, pero destaca especialmente en la construcción del ambiente con unas miradas cansadas, los paisajes vacíos y las escenas cotidianas que transmiten una constante sensación de peso emocional. El dibujo no busca deslumbrar, sino acompañar y profundizar el tono melancólico del relato.
La edición
That Texas Blood Volumen uno ha sido publicado por Planeta Cómic en cartoné, con unas medidas de 16.8 x 25.7 cm, en color, con una extensión de 176 páginas, traducidas al castellano por Diego de los Santos. En esta edición se incluyen, como extras, varias portadas originales de la edición estadounidense.
That Texas Blood, Volumen 1 es un cómic criminal que sobresale por su madurez narrativa y su coherencia artística. Chris Condon y Jacob Phillips logran una obra introspectiva, donde el crimen sirve como espejo de las fracturas morales y emocionales de sus personajes.
Un western moderno.
Bueno… Algo huele a podrido en TEXAS.
Tras un explosivo enfrentamiento por una cazuela, Joe Bob Coates empieza a cuestionarse su eficacia como sheriff del condado de Ambrose (Texas). La situación solo empeora cuando Randy Terrill, un escritor que vive en Los Ángeles, vuelve a casa tras la repentina y misteriosa muerte de su hermano y provoca una espiral de violencia que hunde sus raíces en un pasado lleno de traición y sangre.
Recopila THAT TEXAS BLOOD núms. 1 a 6
«Chris y Jacob consiguen algo extraordinario». Chip Zdarsky (Newburn, Dominio Público)
«Hace años que no leía un cómic tan bueno como THAT TEXAS BLOOD». Michael Lark (Lazarus, Daredevil)
«[Condon y Phillips son] la pareja creativa perfecta». Nerdist”


