Un Vengador cae de nuevo en la oscuridad y por fin explica por qué

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Panini

Conoce al Vengador que quiso reformarse vuelve al crimen y su confesión es devastadora

Black Cat, Marvel Comics, Sandman, Tombstone, Vengadores

La redención en el universo Marvel es un deporte extremo: pocos la intentan, menos la completan y casi ninguno sale indemne del intento. Por eso, cuando un antiguo miembro de Los Vengadores aparece otra vez al otro lado de la ley, las alarmas saltan. Y lo que revela sobre su caída no es precisamente el discursito motivacional que esperábamos.

La caída de un Vengador

La revelación llega en Black Cat #4, donde Felicia Hardy continúa intentando dejar atrás su etapa de ladrona para demostrar que puede ser una heroína funcional. O al menos, una a la que no haya que perseguir cada quince minutos. Su cambio de rumbo nace de algo casi tierno: descubre que Peter Parker ha desaparecido y lo ha sustituido un Spider-Man más violento, más oscuro… y sin el menor sentido de la responsabilidad.

Las calles de Manhattan están que dan pena: delitos menores por todas partes y un ambiente de crispación que ni en un Black Friday mal organizado. En medio de este caos, Felicia se cruza con Tombstone, ahora convertido en el jefe del crimen de la ciudad. Y sorprendentemente, es “el razonable” de la ecuación. Compra la historia de que Hardy está jugando a superheroína para eliminar competencia, pero eso no significa que vaya a dejarla suelta como si nada.

Para asegurarse de que no arruine sus planes, Tombstone la entrega a alguien con músculo, historial criminal… y carnet de vengador: William Baker, el hombre que el mundo conoce como Sandman.

Lo que más desconcierta a Black Cat no es que Sandman esté trabajando como matón, sino que, según recuerda ella misma, estaba intentando reformarse. La respuesta de Baker, sin embargo, es tan cruda como deprimente: “Ser un supervillano reformado no paga las facturas.”

Así, sin anestesia. Felicia se queda helada… y nosotros también. Porque la frase, además de ser honesta, abre la puerta a un drama personal que lleva años cociéndose.

Un villano clásico atrapado en un bucle

Sandman ha ido y venido más veces entre el bien y el mal que las suscripciones de Netflix en época de crisis. Procedente del catálogo histórico de enemigos de Spider-Man, fue miembro fundador de los Seis Siniestros, parte de los Frightful Four y un dolor de cabeza recurrente para cualquier héroe con mala suerte. Pero con el tiempo empezó a plantearse si convertirse literalmente en arena era lo peor que le había pasado.

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Impulsado por Spider-Man y La Cosa, Baker trató de enderezarse, y hasta llegó a unirse oficialmente a Los Vengadores en 1990. Pero como en Marvel nunca dejan que la gente tranquila sea feliz, apareció Wizard, líder de los Frightful Four, y lo lavó el cerebro para devolverlo al lado oscuro.

Lo inquietante es que nadie —ni amigos, ni compañeros de equipo— se preguntó si esa repentina recaída quizá tenía truco. Y eso dejó cicatrices. Muchas.

Identidades rotas, lealtades quebradas

Su vida se volvió un carrusel de tragedias: llegó a desarrollar una personalidad dividida, con un “William Baker” heroico y un “Flint Marko” criminal luchando por el control. En ocasiones, esas dos versiones llegaban incluso a separarse físicamente. A todo esto se sumó la presión de proteger a su hija, introducida tras el éxito de Spider-Man 3, que presentaba un Sandman más humano.

En The Amazing Spider-Man #45 (2024) lo vimos buscando tratamiento para su trastorno, aparentemente decidido por fin a tomar las riendas de su propia historia. Pero su regreso en Black Cat #4 deja dos posibilidades igual de amargas:
o Flint Marko ganó la batalla interna, o William Baker está demasiado cansado para seguir luchando por el bien.

¿Qué significa esta caída para Marvel?

El regreso de Sandman al crimen no es solo una anécdota: abre un nuevo capítulo en el eterno debate marvelita sobre si un villano puede cambiar de verdad. La idea de que un héroe caído vuelve a la vida criminal por pura precariedad económica es un golpe directo al corazón del género… y quizá, precisamente por eso, funciona tan bien.

Black Cat, que no es precisamente la mejor consejera vital del multiverso, se convierte aquí en el espejo perfecto: dos personajes acostumbrados a caminar sobre la línea gris, pero uno intenta salir del barro mientras el otro se hunde de nuevo.

A partir de aquí, las puertas quedan abiertas para un arco de recuperación, una espiral aún más oscura o incluso un enfrentamiento emocionalmente incómodo entre Felicia y Sandman. Baker no es un villano al uso: cada vez que cae, parte del fandom cae con él.

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El destino incierto de un héroe roto

La gran pregunta es si veremos una nueva resurrección moral del personaje o si esta recaída lo coloca definitivamente entre los grandes trágicos del universo Marvel. Y con Black Cat tomando más protagonismo últimamente, no sería raro que su propia búsqueda de redención se cruzara —y chocara— con la de Baker.

Lo único claro es que Sandman sigue siendo uno de los personajes más humanos dentro de los villanos clásicos… quizá precisamente porque nunca termina de encontrar su lugar.

Black Cat #4 ya está disponible en librerías especializadas.

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