Madame Masque convierte la identidad secreta de Mary Jane en un arma y empuja a Venom hacia una nueva etapa lejos de su hogar
Venom #253
Este número marca además el cierre definitivo del desvío “Spider-Venom” y el regreso del dibujante habitual, algo que se nota desde la primera página. La historia vuelve a centrarse en Venom como concepto propio, no como extensión de Spider-Man, y eso refuerza la sensación de estar ante un nuevo comienzo… forzado y amargo.
El regreso inesperado de Paul suena mejor de lo esperado
Si hay un personaje que el fandom parecía haber desterrado sin posibilidad de indulto, ese era Paul Rabin. Y, sin embargo, Ewing vuelve a traerlo… y funciona. Ya no como pareja sentimental, sino como aliado incómodo, alguien que sigue orbitando alrededor de Mary Jane y de Dylan Brock.
La dinámica con Dylan es clave. El chaval lo acepta casi con naturalidad, y hay un momento sorprendentemente tierno cuando se pregunta dónde dormirá cuando vaya al nuevo piso de Paul. No era fácil humanizar a este personaje, pero aquí cumple una función emocional clara.
Todo ese pequeño oasis se rompe cuando el apartamento de Paul es destruido. Mensaje recibido: Madame Masque no bromea.
Madame Masque, villana sin complejos
Aquí no hay medias tintas. Madame Masque disfruta siendo malvada, y Ewing se recrea en ello. No busca redención ni complejidad moral forzada: abraza su rol de supervillana clásica, manipuladora y cruel.
Su posición dentro de A.I.M. también queda clara, eliminando competencia y dejando claro que el poder se ejerce, no se negocia. El momento en el que Flash Thompson avisa a Mary Jane mediante código Morse de que lleva un rastreador es uno de los más brillantes del número, tanto a nivel narrativo como visual.
Un despliegue artístico a la altura del golpe
El regreso de Carlos Gómez se nota, y mucho. Su trazo es agresivo, dinámico y muy físico, ideal para un Venom que se siente acorralado. El trabajo de Frank D’Armata potencia cada escena, especialmente las más tensas.
El código Morse, algo complicadísimo de representar en viñetas sin romper el ritmo, está resuelto con una claridad impecable. Y cuando toca acción, Gómez demuestra por qué es uno de los artistas más sólidos del título.
Un futuro inquietante para Venom
No es una huida heroica, es una retirada estratégica. Y eso convierte este número en el verdadero punto de partida de una nueva era para Venom, más aislada, más peligrosa y con una enemiga que no necesita colmillos para hacer daño.


