Un nuevo cómic ajusta décadas de contradicciones en el universo DC y acerca a Selina Kyle a la versión vista en el cine
Catwoman y su nuevo origen en DC
La trama gira en torno a una joya muy concreta: la Perla de Palermo. Un objeto que, según María Kyle, la madre de Selina, iluminó una de las noches más felices de su vida. Tras su muerte, Selina decide recuperarla para enterrarla con ella. No por codicia. No por desafío. Por amor y memoria.
Un pasado que nunca encajó del todo
Para entender por qué este número es tan importante, hay que mirar atrás. En los años posteriores a Crisis on Infinite Earths, el icónico Batman: Year One redefinió a Selina como una dominatrix y ladrona de poca monta que se inspira en Batman para crear su identidad felina. Era una reinvención cruda, urbana, coherente con el tono de Frank Miller.
Más adelante, otras historias ampliaron ese retrato: Selina como niña de la calle, atrapada en el sistema de acogida tras la muerte de un padre violento. Una superviviente que aprendió a robar antes que a confiar. Esa versión se consolidó durante años como la “oficial”.
Pero entonces llegó Batman: The Long Halloween y sembró la duda. La saga insinuaba que Selina podía ser hija ilegítima de Falcone, entregada en adopción para protegerla del mundo criminal. La idea se exploró aún más en Catwoman: When in Rome, aunque chocaba frontalmente con lo establecido en la etapa post-Crisis, donde María y Brian Kyle eran sus padres biológicos.
La confirmación que lo cambia todo
En Catwoman #84, la tensión estalla en el cementerio. Selina acaba de enterrar la Perla de Palermo junto a su madre cuando Falcone aparece. No hay gritos. No hay disparos. Solo una conversación cargada de significado.
Falcone habla de María. De cómo la conocía. De cómo nunca fue presentado formalmente a Selina. Y en ese silencio incómodo está la respuesta que Selina lleva años sospechando: Carmine Falcone es su padre biológico. Y siempre lo supo.
Pero si alguien esperaba una escena de reconciliación, que se olvide. Falcone no busca redención. No quiere una hija. Lo deja claro con una frase demoledora: no necesita otra descendiente… pero sí “una Catwoman que pueda usar”.
Un retcon que acerca cómic y cine
Lo interesante de este giro es que no borra el pasado, sino que lo integra. María y Brian Kyle pueden seguir siendo quienes la criaron. La infancia difícil no desaparece. Pero ahora existe una verdad biológica que conecta con lo insinuado en The Long Halloween y con la versión cinematográfica.
Este tipo de retcon no es nuevo en DC, pero rara vez se ejecuta con tanta claridad. En lugar de ignorar contradicciones, el cómic las abraza y las convierte en parte de la historia. El resultado es una Selina más compleja: hija de la calle… y sangre del crimen organizado.
Lo que está claro es que DC ha decidido dejar de esquivar la cuestión. Selina Kyle ya no vive en la ambigüedad. Su linaje está definido. Y como suele ocurrir en Gotham, la sangre pesa.
Catwoman #84 ya está disponible en tiendas especializadas, y promete que esta revelación no es un simple detalle, sino el inicio de una nueva etapa cargada de tensión, chantajes y decisiones imposibles.


