La etapa más cruda y adulta de Marvel vuelve en un tomo imprescindible
Cuando la casa de las ideas quiso ser más adulta
En 1985, Larry Hama relanzó Savage Tales con una premisa clara: historias de aventuras masculinas, sin el corsé habitual del cómic de superhéroes. Guerra, crimen, detectives, traiciones. Material más adulto, más directo y, sobre todo, más libre.
Lo curioso es que el nombre Savage Tales venía de lejos. En los 60, las grandes editoriales miraban con envidia a las revistas en blanco y negro de Warren Publishing como Eerie y Creepy. Al no estar sujetas al Comics Code Authority, podían contar historias más adultas y violentas.
Stan Lee soñaba con algo parecido para Marvel. Y en 1971 vio la luz el primer Savage Tales, en formato revista en blanco y negro, con un nuevo relato de Conan the Barbarian firmado por Roy Thomas y Barry Windsor-Smith. Aquella apuesta fue breve, pero marcó un camino.
De Conan a la guerra de Vietnam
Entre esas páginas se gestó una de las claves del futuro de Marvel en el género bélico: el germen de The ‘Nam, la serie ambientada en la guerra de Vietnam que apostó por un enfoque realista y casi documental. Savage Tales fue, en ese sentido, un banco de pruebas.
Jake Lime y el sabor del noir ochentero
Uno de los relatos más potentes del volumen es “Jake Lime in STICK IT TO ME!”, escrito por Denny O’Neil con arte de Malcolm Davis. Aquí no hay capas ni rayos láser. Solo un detective con principios férreos y puños rápidos.
Jake trabaja como portero en una galería de arte en el SoHo neoyorquino. Expulsa a un supuesto borracho y, poco después, uno de los dueños aparece asesinado. Además, desaparece una pieza carísima. Lo que empieza como rutina termina convirtiéndose en una cuestión personal.
NY como personaje
O’Neil, que vivió años en la ciudad, retrata una urbe áspera y auténtica. Hay ecos de Vic Sage en Jake Lime, una mezcla de integridad moral y cansancio urbano que hace que cada diálogo tenga filo.
Una victoria amarga
El desenlace no es complaciente. Jake logra vengar la muerte de su jefe, pero en el proceso destruye el artefacto robado. La justicia llega, pero el precio es alto.
Lo más irónico es que los asesinos ni siquiera sabían lo que habían robado realmente. Ese detalle refuerza la idea de que en Savage Tales no todo se resuelve con gloria. A veces solo queda la satisfacción amarga de haber hecho lo correcto.
Una alineación de lujo en estado puro
Más allá de Jake Lime, el tomo reúne nombres como John Severin, John Buscema, Sam Glanzman, Herb Trimpe, Chuck Dixon, Robert Kanigher o Archie Goodwin. Un cruce de generaciones que demostró que Marvel podía jugar en otros terrenos.
Por qué Savage Tales importa hoy
En plena era de eventos masivos y multiversos infinitos, volver a Savage Tales es casi refrescante. Nos recuerda que Marvel también fue calle, barro y humo de tabaco, no solo dioses y armaduras tecnológicas.
Para los fans veteranos es una oportunidad de reencontrarse con material inédito desde hace décadas. Para los nuevos lectores, es una puerta a una Casa de las ideas diferente, más cruda y adulta.
Y eso, en tiempos donde todo parece reciclado, tiene un valor incalculable.


