Kang sale de la sombra, Doom deja de ser quien creíamos y The Maker demuestra que el final de Ultimate Endgame solo acaba de empezar
El Universo Ultimate de Marvel vuelve a romper el tablero. Ultimate Endgame #2 ya está en las tiendas y, lejos de ser un simple capítulo puente, se convierte en una pieza clave para entender hacia dónde se dirige esta nueva realidad creada por Jonathan Hickman y compañía. Lo que parecía una historia de resistencia contra un villano absoluto se transforma en algo mucho más retorcido… y bastante más trágico.
Porque sí, hay respuestas largamente esperadas, identidades reveladas y una sensación incómoda que lo impregna todo: en este universo, nadie es completamente libre, ni siquiera los héroes que creen estar luchando por salvarlo.
Ultimate Endgame #2 sorprende con sus giros
Para entender el golpe que supone este número hay que mirar atrás. En este nuevo Universo Ultimate, The Maker utilizó los viajes en el tiempo para crear una Tierra a su medida: un mundo sin superhéroes, gobernado en la sombra por su propio consejo de villanos. El plan era perfecto… hasta que dejó de serlo.
Atrapado durante años en La Ciudad, una dimensión fuera del espacio y del tiempo que él mismo diseñó, The Maker parecía neutralizado. Pero su ausencia permitió que surgieran nuevos héroes y que los Ultimates organizaran una ofensiva global. En Ultimate Endgame #1, Iron Lad, Spider-Man, Doom y America Chavez se adentraban en La Ciudad para enfrentarse al origen de todo.
El problema es que La Ciudad ya no es solo una prisión. Es The Maker. Y eso lo cambia absolutamente todo.
Uno de los momentos más desconcertantes del número llega con la aparición de Immortus, líder de Death’s Head y figura clave de este tablero temporal. La revelación de que Immortus es en realidad Howard Stark, el padre de Tony, envejecido tras pasar milenios dentro de La Ciudad, añade una capa emocional inesperada… y dolorosa.
Aquí llega uno de los giros más crueles del cómic: Howard intenta matar a su propio hijo sin saber quién es, decidido a proteger el Motor de Immortus a cualquier precio. La tragedia estalla, Immortus muere… pero no sin antes ver el rostro de Tony Stark y comprender la verdad.
Sí, Marvel lo confirma sin rodeos: Iron Lad es Kang.
Las múltiples versiones de los héroes
La serie no explica todavía cómo Tony Stark acaba convirtiéndose en el Conquistador, pero los lectores atentos ya sabían que Kang estaba en guerra con The Maker desde un futuro lejano. Este número no resuelve ese misterio, pero lo recontextualiza por completo, convirtiendo a Tony en una figura destinada al conflicto eterno.
Y cuando parece que ya lo hemos visto todo, llega el golpe final. El cómic sugiere con bastante claridad que Doom, este Reed Richards deformado por años de tortura, podría haber estado controlado por The Maker todo este tiempo. No como aliado. No como víctima consciente. Sino como una pieza más del plan.
Es un giro inquietante que reescribe por completo el papel de Doom en el Universo Ultimate y que deja una pregunta flotando en el aire: ¿cuántas decisiones han sido realmente suyas?
A nivel narrativo, Ultimate Endgame #2 no es un cómic fácil. Es denso, a veces confuso, y probablemente se disfrute más cuando la serie esté completa. Pero también es valiente, ambicioso y profundamente incómodo, justo lo que muchos fans pedían a este relanzamiento.
Marvel no busca aquí el aplauso fácil. Busca sacudir al lector, desmontar arquetipos y recordarnos que en este universo el destino pesa más que la voluntad. Y si este es solo el principio, como promete su cierre, lo que viene puede ser devastador.


