Sexo, atracos y el poder de parar el tiempo, todo esto es Sex Criminals y ya va a convertirse en serie bajo Prime Video
Hay adaptaciones de cómics que se ven venir desde kilómetros, y luego está Sex Criminals, esa obra que durante años parecía condenada al limbo de “algún día”. Pues ese día parece estar más cerca. Prime Video ya ha encontrado a la pareja protagonista para una de las propuestas más inclasificables que han salido del cómic independiente reciente.
Imogen Poots y John Reynolds serán los encargados de dar vida a Suze y Jon, dos personajes con una habilidad bastante peculiar: detener el tiempo cada vez que mantienen relaciones sexuales. Y como cualquier pareja razonable con semejante poder haría… sí, deciden atracar bancos.
La nueva gran serie de Prime Video
La adaptación en imagen real contará con ocho episodios y lleva tiempo cocinándose dentro de Amazon. Detrás del proyecto están Emily V. Gordon, Kumail Nanjiani y Tze Chun, nombres que dejan claro que esto no apunta a una simple comedia gamberra sin más recorrido.
Lo interesante aquí es que Sex Criminals nunca fue un cómic cualquiera. Matt Fraction y Chip Zdarsky construyeron una historia que mezclaba sexo, humor absurdo, drama emocional y ciencia ficción con una naturalidad pasmosa. Lo que sobre el papel podría parecer un chiste de una sola idea acabó convirtiéndose en una de las propuestas más celebradas del cómic americano moderno.
Publicado originalmente por Image Comics en 2013, el título acumuló 31 números y un especial, además de llevarse un premio Eisner a Mejor Nueva Serie. No estaba mal para una historia cuyo pitch parece inventado durante una noche de copas.
La llegada a televisión, eso sí, ha sido cualquier cosa menos rápida. La adaptación lleva más de una década dando vueltas. Ya en 2015 se habló de convertirla en serie, pero como suele pasar en Hollywood, muchas ideas acaban atrapadas entre reuniones, contratos y ejecutivos diciendo “interesante” mientras no hacen absolutamente nada.
Una pareja protagonista con química por demostrar
Imogen Poots ha ido construyendo una carrera bastante curiosa, moviéndose entre cine independiente y producciones con más músculo comercial. Tiene ese perfil capaz de vender vulnerabilidad y caos al mismo tiempo, algo bastante necesario para un personaje como Suze.
En el caso de John Reynolds, su fichaje es más inesperado, lo cual no tiene por qué ser malo. De hecho, puede jugar a favor. Jon necesita funcionar como alguien extraño pero cercano, casi un desastre entrañable, no como el típico héroe televisivo prefabricado.
También sabemos que Kumail Nanjiani aparecerá en la serie, aunque todavía no se ha detallado su papel. Eso añade un extra de curiosidad a una producción que claramente quiere conservar parte del tono irreverente del material original.
El reto real no es el sexo, sino el tono
Adaptar Sex Criminals no consiste simplemente en trasladar su premisa. El verdadero problema está en capturar su equilibrio. Porque el cómic no era provocador solo por su concepto.
Era una historia sobre intimidad, traumas, conexiones humanas y rarezas emocionales disfrazada de comedia desmadrada.
Si Prime Video apuesta solo por el componente provocador, puede quedarse en una anécdota viral de una semana. Pero si entiende qué hizo especial al cómic, podría tener entre manos una de esas series de culto que nadie esperaba.
Y seamos sinceros: en una época donde casi todo son superhéroes atormentados mirando al horizonte o asesinos con trauma infantil, una serie sobre dos personas que congelan el tiempo y delinquen con fines románticamente cuestionables suena refrescante.
Cuando el cómic indie se permitía ser salvajemente raro
A diferencia de muchas adaptaciones recientes nacidas con calculadora corporativa en mano, el material original tenía una personalidad absolutamente desatada. Image Comics llevaba tiempo consolidándose como refugio para autores con ideas menos domesticadas, y esta obra encajó perfectamente en ese ecosistema. No buscaba parecerse a Marvel ni a DC, sino jugar con reglas completamente distintas, mezclando humor sexual, ansiedad adulta y relaciones imperfectas con una libertad poco habitual en el mainstream.
También será interesante ver cómo la serie adapta un componente esencial del cómic: su tono confesional y profundamente humano. Porque detrás de la premisa extravagante había personajes emocionalmente rotos, inseguros y sorprendentemente reconocibles. Si la producción logra capturar esa mezcla entre irreverencia y vulnerabilidad, podría ocupar un espacio similar al que dejaron propuestas como The Boys o Misfits: series raras, descaradas y con identidad propia, no simples productos diseñados para llenar catálogo.


