Después de décadas de rumores, Arnold Schwarzenegger confirma el regreso del guerrero cimmerio
El rey vuelve a ocupar su trono
Además, el proyecto tendría un nombre de peso tras las cámaras: Christopher McQuarrie, responsable de revitalizar la saga Mission: Impossible. Su posible implicación cambia mucho el panorama, porque hablamos de un director con experiencia en acción espectacular, pero también en construir personajes con peso dramático.
Un Conan más cercano a sin perdón que a una fantasía clásica
Lo realmente atractivo de este regreso es su enfoque. Schwarzenegger explicó que nunca quiso hacer una continuación simplemente por nostalgia. Su idea siempre fue encontrar el tono adecuado, respetando el legado de Robert E. Howard y también la identidad visual brutal y mitológica que convirtió la película original en un clásico.
Y aquí llega la referencia que dispara el hype: comparó King Conan con Sin perdón, el legendario western de Clint Eastwood. Eso nos deja imaginar una historia más oscura, madura y crepuscular, con un rey veterano obligado a regresar a la violencia en un último gran conflicto.
Una secuela perseguida durante más de diez años
Lo curioso es que Schwarzenegger lleva hablando de este proyecto muchísimo tiempo. Según explicó, durante la última década ha intentado empujar la secuela buscando el equipo creativo adecuado y un guion que realmente entendiera el universo de Conan.
Incluso mencionó su deseo de contar con John Milius, director de la película original, en labores de producción. Esa insistencia demuestra que esto no era una ocurrencia pasajera, sino un proyecto personal que el actor quería sacar adelante con cierto respeto por el material original.
Hollywood sigue obsesionado con rescatar iconos ochenteros
El regreso de Conan encaja perfectamente con la tendencia actual de Hollywood: recuperar franquicias legendarias con versiones más adultas o nostálgicas. Hemos visto movimientos similares con Indiana Jones, Top Gun o incluso Blade Runner.
La diferencia aquí es que Conan podría beneficiarse precisamente del envejecimiento de su protagonista. Mientras otras sagas intentan disimular el paso del tiempo, esta parece querer convertirlo en parte esencial de la historia.
Y siendo sinceros, un Schwarzenegger mayor interpretando a un rey cansado, brutal y con una última guerra pendiente suena muchísimo mejor de lo que cualquiera esperaba.


