Un nuevo informe apunta a que Warner Bros. estaría acelerando un proyecto inesperado mientras el futuro inmediato del DCU sigue tomando forma

Película de Bane y Deathstroke
Los datos de Supergirl no han sido precisamente alentadores. La segunda película del nuevo DCU debutó con una recaudación mundial de 68 millones de dólares y una recepción crítica bastante desigual, situándose en torno al 56% de valoración en Rotten Tomatoes. En Estados Unidos, además, su estreno quedó muy por debajo de las expectativas iniciales, alimentando las dudas sobre el rumbo comercial de la franquicia.
A pesar de ello, Peter Safran ya dejó claro recientemente que el estudio no tiene intención de modificar sus planes a largo plazo por el fracaso de una sola película. El copresidente de DC Studios reconoció que Supergirl no alcanzó los objetivos previstos, pero insistió en que la estrategia global para construir el nuevo universo compartido sigue siendo la correcta.
Un proyecto que lleva años rondando Warner Bros.
Eso sí, conviene poner el freno al entusiasmo. El proyecto todavía se encuentra en una fase muy temprana de desarrollo. No existe director confirmado, tampoco hay actores asociados a ninguno de los dos personajes y la historia sigue siendo prácticamente un misterio. Lo único que parece claro es que ambos villanos desempeñarán un papel central en la trama.
La decisión también plantea una interesante contradicción. Si una de las conclusiones extraídas tras el desempeño de Supergirl es que el público general responde mejor a personajes ampliamente reconocidos, apostar por una película protagonizada por dos antagonistas podría parecer, cuanto menos, arriesgado. Sin embargo, Warner podría estar jugando una carta diferente: aprovechar el enorme tirón que sigue teniendo el universo de Batman.
Dos villanos con mucho potencial cinematográfico
Por su parte, Deathstroke, creado por Marv Wolfman y George Pérez, se ha convertido en uno de los mercenarios más peligrosos y carismáticos del universo DC. Su popularidad ha trascendido los cómics gracias a videojuegos, series animadas y adaptaciones televisivas, aunque su presencia cinematográfica ha sido sorprendentemente limitada.
En el cine, Bane ha tenido dos aproximaciones muy diferentes. La primera llegó en Batman & Robin de 1997, donde el personaje fue reducido a un simple bruto sin demasiada profundidad. La segunda, mucho más recordada, fue la interpretación de Tom Hardy en El caballero oscuro: la leyenda renace, que convirtió al villano en uno de los antagonistas más memorables de la trilogía de Christopher Nolan.
Deathstroke, mientras tanto, apenas ha tenido oportunidades de brillar en la gran pantalla. Su aparición más conocida sigue siendo la breve escena postcréditos de Justice League, donde Joe Manganiello interpretó al personaje en un momento que prometía mucho más de lo que finalmente llegó a desarrollarse.
¿Cómo encaja esta película en el plan de James Gunn?
Desde que James Gunn presentó en 2023 el primer capítulo del DCU, titulado Gods and Monsters, los fans han intentado descifrar cuál será el gran plan narrativo a largo plazo. Algunos proyectos anunciados entonces han avanzado notablemente, mientras que otros, como The Authority, parecen haber quedado prácticamente congelados.
La gran incógnita ahora es si esta película será realmente un relato centrado exclusivamente en ambos villanos o si esconderá una pieza mucho más importante dentro del gran puzle que James Gunn está construyendo para el futuro del DCU. Y, tratándose de dos personajes tan estrechamente ligados a Batman, cuesta imaginar que el Caballero Oscuro permanezca completamente al margen durante demasiado tiempo.


