Crítica de ‘La constelación del perro’: el fin del mundo íntimo según Ridley Scott

La constelación del perro Ridley Scott
Panini

La constelación del perro

Ridley Scott vuelve a un terreno que conoce bien, el fin del mundo, pero lo hace desde un ángulo que sorprende dentro de su filmografía. “La constelación del perro” no es una nueva epopeya de acción a gran escala como “Napoleón” o “Gladiator II”, sino una película que se mueve, sobre todo, en el terreno íntimo: la soledad, el duelo y la necesidad de conexión humana cuando ya casi no queda nadie con quien conectar.

De qué trata “La constelación del perro”

La historia adapta la novela homónima de Peter Heller, publicada en 2012 y convertida en un éxito de ventas. Está ambientada en 2035, en un condado ficticio de Colorado, tras una gripe letal que ha diezmado a la población mundial y ha dejado a buena parte de los supervivientes afectados por una enfermedad sanguínea.

Hig (Jacob Elordi), un piloto que perdió a su mujer, sobrevive junto a su perro Jasper y a Bangley (Josh Brolin), un personaje hosco y hiperalerta, en un aeródromo abandonado que han convertido en un pequeño refugio autosuficiente. Mientras Bangley no tiene intención de moverse de allí, Hig usa su avioneta para explorar los alrededores, repartir suministros a una comunidad menonita cercana y buscar señales de vida. Una transmisión de radio misteriosa le empuja a alejarse de la seguridad de su hogar, lo que le lleva hasta el cañón donde viven Pops (Guy Pearce) y su hija Cima (Margaret Qualley), dos supervivientes con su propio código de desconfianza hacia el exterior.

Lo que promete diferenciar esta película de otras distopías

Lo más llamativo probablemente es la intención declarada del propio Scott: evitar el cliché del género apocalíptico y priorizar el lado humano y emocional del relato por encima del espectáculo destructivo. El director ha explicado que buscaba huir de la fórmula habitual de “zombis y caos” para centrarse en personajes con humor, ternura y contradicciones, algo que define especialmente la relación de convivencia forzada entre Hig y Bangley.

Ese tono se aprecia en la mayor parte del metraje, donde el protagonismo recae en los silencios, los paisajes vacíos y los recuerdos de Hig de su vida anterior, más que en la amenaza constante. El propio compositor Harry Gregson-Williams, en su octava colaboración con Ridley Scott, ha descrito la partitura como un intento de reflejar tanto la belleza del paisaje como el peligro latente, con un tema central pensado para transmitir la esperanza del protagonista antes de virar hacia pasajes más oscuros en los momentos de mayor tensión.

La constelación del perro Ridley Scott

Dicho esto, la película no renuncia a la acción: el equipo ha hablado de secuencias de vuelo rodadas con helicópteros reales sobre los Dolomitas italianos (que sustituyen a las Montañas Rocosas), y de una segunda mitad marcada por la amenaza de otros supervivientes mucho menos benévolos que Pops y Cima. Si algo caracteriza a Ridley Scott como narrador visual es su manera de filmar la acción con varias cámaras simultáneas para preservar la espontaneidad de los actores, un método que, a juzgar por sus películas anteriores, suele traducirse en secuencias fluidas y bien coreografiadas más que en un puro despliegue de artificio.

El reparto

Bajo el mando de Ridley Scott, Jacob Elordi, que llega a este papel tras su exposición como la criatura en “Frankenstein” de Guillermo del Toro, encarna a un personaje introspectivo, marcado por el duelo pero todavía capaz de empatía. Junto a él, Josh Brolin aporta el contrapunto pragmático y sardónico de Bangley, mientras que Margaret Qualley (Cima) y Guy Pearce (Pops) construyen la otra mitad emocional de la historia: la de una hija que empieza a pensar en su futuro y un padre que la protege a cualquier precio. Completan el reparto Allison Janney y Benedict Wong, este último en su cuarta colaboración con Ridley Scott.

La constelación del perro Ridley Scott

Veredicto

La constelación del perro Ridley Scott

Con todo lo anterior sobre la mesa, “La constrelación del perro” de Ridley Scott se perfila como una rareza dentro del género apocalíptico: una historia que usa el fin del mundo como excusa para hablar de duelo, comunidad y lo que significa seguir siendo humano, sin renunciar del todo al espectáculo que se le presupone a un director como Ridley Scott. La combinación de un reparto con peso interpretativo real, un equipo técnico habitual del director y una fuente literaria bien valorada por la crítica hacen de esta una de las apuestas más interesantes del cine de otoño.

Ya me diréis si, en vuestra opinión, esa promesa de intimismo dentro del caos se sostiene en pantalla, pero todo apunta a una película que prefiere la emoción contenida a la grandilocuencia, algo poco habitual en una superproducción de este calibre.

Ficha técnica

  • Director: Ridley Scott
  • Guion: Mark L. Smith, basado en la novela de Peter Heller
  • Reparto: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley, Guy Pearce, Allison Janney, Benedict Wong
  • Fotografía: Erik Messerschmidt
  • Música: Harry Gregson-Williams
  • Rodaje: Italia (Cinecittà, Dolomitas, Parque Nacional del Circeo), abril–junio de 2025
  • Estreno: 28 de agosto de 2026, en cines e IMAX
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