sábado, octubre 10, 2026

Reseña de Shade, el hombre cambiante de Peter Milligan y Chris Bachalo 3

Panini

Panini Comics abre las puertas del Hotel Shade en Shade, el hombre cambiante de Peter Milligan y Chris Bachalo 3, el tomo más valiente y emotivo de una joya imprescindible de Vertigo

Las paredes del Hotel Shade crujen como si respiraran. En sus pasillos se cruzan huéspedes imposibles, almohadas que chillan, ángeles con intenciones turbias y un escritor empeñado en terminar la gran novela americana mientras la realidad se derrite a su alrededor. Allí intentan construir algo parecido a un hogar Shade, Kathy George y Lenny Shapiro, tres personas que se quieren, se hieren y nunca saben muy bien qué hacer con lo que sienten. La locura ya no llega de fuera. Ahora vive en la casa, se mete en la cama y crece en silencio dentro de una de ellas. Es el tramo más intenso, más triste y más valiente de la etapa que Peter Milligan y Chris Bachalo firmaron a principios de los noventa, el capítulo con el que el poeta de Meta se despide de su dibujante más reconocible. Y es el que rescata ahora Panini Comics en Shade, el hombre cambiante de Peter Milligan y Chris Bachalo 3.

Reseña de Shade, el hombre cambiante de Peter Milligan y Chris Bachalo 3

Una temporada en el infierno con servicio de habitaciones

El tomo arranca con el hotel ya abierto al público. Un huésped se registra con la idea de escribir la gran novela americana y, a partir de ese momento, las alucinaciones se adueñan de sus propietarios. Milligan convierte el edificio en un escenario cerrado del que los tres protagonistas no pueden escapar. Ya no hay carretera ni huidas. Solo quedan habitaciones, deseos que se acumulan y verdades que salen a la luz cuando menos conviene.

Pronto aparece el motor de esta etapa. Shade proclama a gritos que quiere ser padre y, poco después, Kathy descubre que está embarazada. Lo que sigue es una de las discusiones más inesperadas del cómic de la época. Kathy y Lenny hablan con naturalidad de la posibilidad de abortar, mientras que Shade, un alienígena que ha cambiado de cuerpo y hasta de sexo, resulta ser el más conservador de los tres. Milligan no da lecciones. Deja que el debate se alargue durante varios números, como pasaría en cualquier casa real, con argumentos torpes, orgullo herido y mucho miedo.

Antes de que nada se resuelva, el guionista lanza al grupo hacia atrás en el tiempo. Por el camino recogen a John Constantine en su versión de 1979 (un hombre que prefiere volver a encerrarse en un manicomio antes que vivir los años de Margaret Thatcher) y acaban a finales del siglo XVII, donde Kathy y Lenny terminan acusadas de brujería. Es una de las pocas veces en que la serie cruza su camino con otros personajes de Vertigo, y funciona porque Milligan pone esa visita al servicio de la historia de amor y no al revés.

Después llega el arco que en el original se tituló A Season in Hell, un guiño evidente a Una temporada en el infierno de Arthur Rimbaud (muy oportuno para un protagonista que es, ante todo, un poeta). Aquí entran en escena una estatua viviente llamada Pandora, una obra de arte con vida propia llamada Shimmy, la hija que Lenny abandonó hace años y unos ángeles que reclaman algo que Shade no está dispuesto a entregar. Todo desemboca en el número 50, una entrega especial que cambia la serie para siempre y que incluye un fugaz cameo de Muerte de los Eternos. Las últimas páginas del tomo exploran ese nuevo territorio con un tono más melancólico, y es mejor llegar a ellas sin saber nada más.

Reseña de Shade, el hombre cambiante de Peter Milligan y Chris Bachalo 3

El guionista que no soltaba a sus criaturas

Milligan escribió estos números en uno de los momentos más inspirados de su carrera. En 1993, mientras el hotel abría sus puertas, publicaba también Enigma junto a Duncan Fegredo, una miniserie de Vertigo que usa a un superhéroe imposible para hablar de identidad y de sexualidad. Leídas a la vez, las dos obras parecen hermanas. En ambas los poderes son solo una excusa para contar lo difícil que resulta saber quién eres y a quién quieres.

La visita de Constantine tampoco fue un simple adorno. Esa relación entre los dos personajes tuvo continuidad mucho tiempo después. Años más tarde Milligan se hizo cargo de Hellblazer y en 2010 recuperó a Shade como secundario de las andanzas del mago, cerrando un círculo que empieza a dibujarse en estas páginas.

Para Bachalo, en cambio, este tomo es una despedida. El número 50 fue el último que dibujó en la serie. Poco después se marchó a Marvel Comics para lanzar Generation X junto a Scott Lobdell, una cabecera con la que su estilo llegó a un público mucho más amplio. Por eso estos números tienen algo de último baile, aunque el ritmo mensual le obligue a compartir páginas con otros artistas.

shade

Muchas manos para una misma locura

El apartado gráfico es un relevo constante, y precisamente por eso resulta tan interesante. Bachalo sigue al frente de los números clave, con un lápiz cada vez más áspero que el entintado de Rick Bryant endurece todavía más. En la recta final de su etapa hay imágenes difíciles de olvidar, como esas columnas de humo que parecen grabados en madera.

A su alrededor aparece un grupo de dibujantes británicos que con los años harían carreras muy diferentes. Glyn Dillon, hermano pequeño de Steve Dillon (el nunca suficientemente alabado dibujante de Predicador), firma varios números con una línea expresiva que se mueve muy bien entre criaturas imposibles. Más tarde ganaría el Premio Especial del Jurado del Festival de Angulema con The Nao of Brown y daría el salto al cine. Suya es la idea original de la máscara de Kylo Ren en Star Wars: El despertar de la Fuerza, codiseñó el vestuario de Rogue One y diseñó el batitraje de The Batman de Matt Reeves.

Philip Bond, conocido por Kill Your Boyfriend y Vimanarama junto a Grant Morrison, aporta un aire más ligero y pop. Mark Buckingham, que años después sería el dibujante de Fables, se acerca a propósito al estilo de Bachalo para que la transición no chirríe. Y casi al final aparece Sean Phillips, mucho antes de convertirse en el compañero inseparable de Ed Brubaker en Criminal. Su trazo sobrio y de sombras densas encaja sorprendentemente bien con el tono más triste de esos números.

El color es el hilo que lo cose todo. Daniel Vozzo, uno de los pioneros del color digital, da coherencia al conjunto y consigue que la locura se filtre en cada viñeta, firme quien firme el dibujo. Solo en los tres números de la aventura con Constantine le releva David Hornung.

Este tercer volumen es el más irregular en lo gráfico, pero también el más arriesgado y emotivo de los publicados hasta ahora. Milligan lleva a sus personajes al límite y no les ahorra ninguna consecuencia. Habla de paternidad, de miedo al compromiso y de culpa con una franqueza poco habitual en el cómic de los noventa (y también en el de hoy). Quien haya llegado hasta aquí no puede perdérselo. Y quien quiera entender por qué Shade sigue siendo una obra de culto encontrará en estas páginas la mejor respuesta.

Esta edición presentada por Panini Comics viene en un formato de cartoné con un tamaño de página de 17 x 26 cm. y contiene la traducción de los números 38 a 54 de la serie original Shade, The Changing Man. El tomo contiene 496 páginas a color. El precio de venta recomendado es de 55 € y se puso a la venta en septiembre de 2026.


Reseña de Shade, el hombre cambiante de Peter Milligan y Chris Bachalo 3

Shade, el hombre cambiante de Peter Milligan y Chris Bachalo 3

La locura evoluciona… y Shade también. Su cuerpo cambia. Su amor se resquebraja. Su mente arde. La Mujer Cambiante, la nueva encarnación de Shade, pone a prueba los límites de la identidad, la percepción y la cordura. Mientras el Hotel Shade da cobijo a extrañas entidades, algo es seguro: esta no es la típica aventura de un superhéroe.

Autores: Peter Milligan, Chris Bachalo, Glyn Dillon, Philip Bond, Mark Buckingham, Sean Phillips, Daniel Vozzo y David Hornung

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