jueves, diciembre 8, 2022

Ciudad Batallas – parte 3: Yu-Gi-Oh! y su polémico cierre

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Se juega la última carta de Yu-Gi-Oh! en Ciudad Batallas. La polémica lucha contra Marik llega a su conclusión en la obra insignia de Takahashi

El intervalo de Noah fue lo más cercano a esos rellenos de Anime insufribles. Encapsula momentos memorables, pero en una premisa que ni ella misma se toma en serio. Mas si estos eventos fueron una patada en la ingle, ni se imaginan cómo fue el cierre de Ciudad Batallas: un auge con creces en su nivel de desengaño… aunque sigue siendo espectacular; nadie lo niega.

Si bien, la batalla final contra el maligno Marik no difiere de duelos pasados, las conveniencias de guion reaparecieron, y justo cuando creían que Takahashi las había superado. Especial énfasis en el underground favorito de la audiencia, quien de verdad mereció más de este arco.

En estas líneas, se dará una última vuelta a dicho arco de Yu-Gi-Oh! El arco que desató la batalla de los dioses, tanto con altas como con bajas.

Yu-Gi-Oh!: Ciudad Batallas – Parte 3

Analizando el cierre de Ciudad Batallas

El acto inicia con el arribo de los participantes a la isla de Kaiba. Noah posiblemente fue destruido, al igual que el viejo Gozaburo. Aunque este segmento es breve, se presta como recordatorio de lo obstinado que es Seto, y cómo la experiencia en el Mundo Virtual no lo cambió para nada. Quizás vaya acorde a su personaje, pero es eso mismo lo que vuelve más vana aquella instancia.

Lo único rescatable es la modalidad nueva con la que definirán las parejas de la semifinal: el Duelo Cruzado. Consiste en un duelo simultáneo entre cuatro jugadores, los cuales tendrán que destruir los monstruos de los contrarios, ganando el último en pie. Este espacio fue especial para Joey, quien recordó a Yugi su determinación, y su interés por rescatar a Mai del Reino de las Sombras.

Duelo cruzado

Por otra parte, es cierto que en el metacompetitivo de cualquier juego, siempre habrán esos «Maradonas» y sus «manos de Dios»; pero lo que hicieron con el «dragón negro» ya es ridículo. Hablamos de su duelo contra Marik, que también podría llamarse: «el robo del Milenio».

El robo del Milenio

Aunque sea ficción, dicha derrota fue tan conveniente que se puede considerar un robo.

El duelo recalcó la magia oscura que ya nos habían presentado con Mai, solo que esta vez, ambos contrincantes sentirían el dolor de sus monstruos al ser destruidos. Tal enfrentamiento destacó por s disparidad, pero también por cómo Wheeler supo defenderse, así como por su cautela frente a Ra.

Por cierto, este antecedente resaltó la aparición del dios en el primer acto de Ciudad Batallas, cuando fue capturado por Mai, pero se negó a obedecerle sin el conjuro que la acompaña. Lo interesante de aquel momento es que muestra a la duelista los peligros que enfrentaba, y cómo jugaba con fuerzas que ni siquiera llegaba a comprender.

Marik derrota a Mai

Ahora, volviendo al duelo de Joey, este enfatizó las debilidades de Marik como duelista, siendo dependiente de los Daños de Efecto y descuidado con sus monstruos en el campo. Su peor jugada fue la activación de la Forma Fénix de su dios egipcio, la cual manda a Ra al cementerio, solo para regresarlo un turno al campo y destruir un monstruo de forma directa. Aquello lo dejaría sin bestias en el campo y a un Ataque Directo de perder.

Lo único rescatable de su jugada fue ver a Joey sentir el dolor de su monstruo al quemarse en el fuego de Ra, pero quedando de pie ante un rival que esperaba verlo en el suelo. Las expectativas subieron como espuma y la tensión quedó a mil por hora; Joey solo tenía que convocar su último monstruo y el duelo estaba ganado. Sin embargo, la escena fue estirada más de la cuenta, así darle tiempo a Serenity de llegar al campo y ver cómo su hermano… caía inconsciente antes de acabar con Marik.

Señores, está bien que los humanos tengan límites, pero jugar así con las expectativas del público es insultante, más si el rival se salvó en condiciones que demandaban su fin. Joey, aunque no tenía la mejor baraja, se bastó de su ingenio para neutralizar a un dios egipcio. Se merecía más que eso.

Yu-Gi-Oh!
Joey contra Marik

Lo peor de todo es que Takahashi demostraría ser tan obstinado como Seto Kaiba, porque unos episodios más tarde tropezaría con la misma piedra. El enfrentamiento de Joey con Seto por el bronce le recordó al CEO de Kaiba Corp. con quién estaba jugando, en especial con la llegada de su mejor carta: El Mago del Tiempo. Aquí, este underground activó su efecto para destruir los monstruos del rival y combinarse con el Bebé Dragón para traer al Dragón Milenario. No obstante, el Dragón Blanco de Ojos Azules de Kaiba no se destruiría, pues, supuestamente, es inmune al efecto de su carta. ¡¿Ah?!

Primero que todo, el Dragón Blanco de Ojos Azules no tiene ese efecto. ¿Por qué le inventan efectos que no tiene? Ni se nota que Takahashi se inventó esa propiedad en el momento, y así no perjudicar a su carta favorita. No, para nada…

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Joey vs Kaiba.

Por otro lado, pese a que este argumento resultase decepcionante, la saga supo llevar la conclusión con sus antagonistas. Sí, la derrota de Marik se dilató más de la cuenta, pero al menos hubo una jugada que no flaqueó: los dioses egipcios.

La batalla de los dioses

Como se dijo anteriormente, los dioses son un retrato de sus portadores. Yugi es el dragón rojo apasionado, cuya fuerza viene de la unión con sus seres queridos. Kaiba es el gigante azul de temple frío que usa a los demás para fortalecerse, pero que también carga con una tremenda angustia y un corazón vulnerable. Marik, por su parte, es el amo de esta antigua magia y el más apegado a los rituales de las Sombras, motivo por el que su carta demanda un conjuro para activarse.

Bajo estas premisas, los duelos entre los dioses son más que muestras de fuerza y se vuelven un choque ideológico. Kaiba, al enfrentar a Yugi, pretende demostrar que él solo puede comerse el mundo; por eso es tan importante que Faraón cuente con el Dragón Negro de Ojos Rojos de Joey, pues simboliza el lazo del que Seto carece, incluso si Mokuba siempre está ahí para apoyarle.

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Clash in the coliseum – Yu-Gi-Oh!

Ahora, en el caso de Marik, Takahashi destaca por retratar de forma verosímil su posesión por el poder de las Sombras. Sus ojos, cada vez más enrojecidos, dan clara señal del mal que lo controla. A esto se suma la mecánica de su duelo contra Yugi, en que sus almas son separadas de sus alteregos, y cada vez que estos pierden puntos de vida, se desintegran.

De este duelo también destaca la introspección de Marik. Cuando hace un esfuerzo por buscar a Odión, le recuerda cómo este siempre lo cuidó, pidiéndole perdón por arrastrarlo por esa travesía. Este camino culmina con su lucha por retomar su cuerpo, aceptando la ayuda del faraón, el mismo al que una vez llegó a odiar, pero que ahora le recordó por qué debía seguir su causa.

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Los dioses egipcios en el campo

Finalmente, con todo lo expuesto, ¿qué se puede decir de este cierre? ¿Es bueno, es malo? La verdad es que es agridulce. Vino de un intervalo desagradable y el mal trago empeoró en un giro innecesario de acontecimientos. Sin embargo, la carga simbólica de sus personajes retrató el mundo interno de los mismos a todo color.

Cabe señalar la forma en que sus personajes evolucionan a través de sus batallas, y sin contar una, resultan bastante significativas. Marik se da cuenta que las Sombras no le darán la libertad que buscaba; Atem encuentra las claves para descubrir su pasado y su misión en el mundo; hasta Kaiba se ve obligado a crecer… a su manera. Acabado el torneo, destruye la isla y se embarca con Mokuba para abrir su parque de atracciones. No deja de ser él mismo, pero se esmera en construirse una vida más feliz.

En definitiva, ¿es Ciudad Batallas esta épica digna de apreciación? A pesar de ciertos «pormenores», lo es. Dio un giro completo al juego, indagó más en su mitología profundizó en la mente de sus personajes. Y a pesar de que los años le han pesado a sus mecánicas audiovisuales, no deja de ser esa obra por la que sus espectadores querían a los dioses egipcios en sus barajas, así como seguir los pasos del Faraón y sus amigos.

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Yu-Gi-Oh! – Enter the Shadow Realm: Afiche promocional
Ezequiel Urrutia
Ezequiel Urrutia
Escritor y ensayista de la Universidad Católica Silva Henríquez. Profesor de Literatura y Lengua Castellana. Ha escrito para Cine y Literatura (Chile), No Sé Qué Ver y actualmente La Casa de El.

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