martes, septiembre 27, 2022

El Anime de los noventa: ¿mejor que el actual?

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La nostalgia por obras pasadas es un tema común actualmente, junto con la aversión a piezas contemporáneas. ¿Tanto lo ameritan estas obras anime de los noventa?

No es secreto que el anime actual recibe constantes críticas sobre su diseño. El último de estos, hasta la fecha, sería nada menos que el final de Nanatsu no Taizai (Nakaba,2013), al grado que se volvería el meme de su temporada, rivalizando con aquel infame «Capítulo Cinco» de Dragon Ball Súper.

¿El mejor anime es el de los noventas?

Bajo este panorama, suelen escucharse comentarios de alusión al pasado, principalmente a aquella «era dorada» del Anime: los años ochenta y noventa (con esta última como la más ponderada). A simple vista, pareciera solo tratarse de las miradas más conservadoras de este arte, principalmente de adultos jóvenes anclados a la nostalgia, cuando no debían trabajar ni pagar cuentas. Sin embargo, el panorama que estudios como Toei, o Deen, demostraron en ciertos proyectos, realmente validan esa época donde el dibujo destacaba; pero ¿por qué? Si en los noventa todo era mejor, ¿mejor en qué sentido? ¿Acaso no hay más títulos aparte de los mencionados? ¿Acaso no hay joyas en el mercado actual?

Dragon Ball Súper Episodio 5 (fragmento) – Toei Animation (2015)

¿Qué diferencia hay entre el anime de los noventas y el actual?

La principal diferencia entre los noventa y ahora es el modo que opera la industria animada. Hay que ser honestos: del arte No se vive; se vive de lo que ganas vendiendo tu arte. Japón entiende este principio, y tras éxitos como Evangelion, su mercado crecería a niveles jamás pensados. El problema vendría cuando la demanda de proyectos aumentó, gracias a la masificación del medio y el alza de estudios en operación. ¿Qué implicó este evento? Mayor ajuste en temas de presupuesto para que los estudios pudiesen cubrir dicha demanda. Fue así como superaron los mil títulos anuales, aún si estos no reciben los tratamientos necesarios.

Evangelion

Cabe decir, como se pudo apreciar en los trabajos de Toei durante 2015, que la implementación de freelances (principalmente aficionados), a fin de abaratar costos en personal, no ayudó mucho a la imagen del medio. La solución de la compañía, especialmente en la producción del Torneo de Fuerza para Dragon Ball Súper, fue descartar a los aficionados y enfocarse en los profesionales. ¿Cambiaron algo? Al contrario; simplemente pusieron en evidencia otro factor que afecta el desarrollo del medio: la explotación de sus dibujantes.

anime de los noventa
Fuente: Edo Hamura – TRABAJAR ANIME EN JAPON (2015)

Ni Japón se salva de «crunch»

En la industria americana de los videojuegos se define como «crunch» la sobrecarga de trabajo para un equipo de desarrollo. Respecto Japón, existen casos en que sus equipos de animación han realizado hasta cien horas extra para acabar un proyecto.

Como se ha dicho anteriormente, la razón de esta sobrecarga radica en la abrumadora cantidad de proyectos que los estudios se propone al año, proyectos que podrían ser mucho mejores de contar, no solo con mejores presupuestos, sino con una mejor atención; y con solo aumentar las horas de trabajo no basta. De hecho, que un estudio someta a un equipo a semejante presión afectará sin más los resultados finales de una obra; el caso más recordado fue el regreso de Berserk en 2016, que de haber contado con calendario menos ajustado, hasta hubiera permitido un mejor ensamblaje de su CGI.

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Fuente: Cultture; 10 animes arruinados por malas decisiones creativas (2022)

Ahora bien, una de las maneras que los artistas encontraron para palear esta presión fue operar con diseños de menor detalle, lo que implicó un cambio radical en sus modos de dibujo. Es este punto el que más llama a los conservadores; después de todo, los dibujos de antaño destacaban por su atención al detalle y sus trazos cargados, llenos de personalidad. Pero también es cierto que los diseños más simples permitieron una animación más fluida y una secuencia de acción más dinámica. Intercambio equivalente.

Lamentablemente, dichas mejoras no impiden que el público, así como los señores legisladores de Japón se hagan la siguiente pregunta: ¿es suficiente? Para nada, la industria del Anime tiene serios problemas en referente a su visión productiva, lo cual le está pasando facturas, no solo a nivel artístico. El que cierren periódicamente estudios, se desechen historias en menos de una temporada, y que incluso estudios de alto prestigio lleguen a su público con un arte impresentable, es señal que se amerita un cambio.

Por ese motivo, ¿el Anime de los noventa era mejor? Sí. No exactamente en lo artístico, pero sí. Hablamos de un periodo en que un estudio, por las limitaciones de su época, sabía que no era prudente abarcar tanto, razón por lo que se concentraba en proyectos concretos, proyectos a los que destinar tiempo, incluso experimentar de vez en cuando. Tener mil proyectos al año para solo dejar dos relevantes es un despilfarro. Solo el tiempo dirá si cambian su enfoque.

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