martes, mayo 21, 2024

La controversia del cómic The Amazing Spider-Man nº 206

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Panini

¿Qué problemas tuvo Marvel con el nº 206 de la colección The Amazing Spider-Man?

Anteriormente, ya hemos comentado los procesos por los que pasa un cómic desde que surge la idea hasta que lo tienes en tus manos, dejando bien claro que la maquetación es uno de los últimos pasos antes de la llegada del producto a la imprenta. Sin embargo, en ocasiones, las cosas escapan incluso al control más férreo, lo que da lugar a situaciones tan poco habituales como la que tuvo lugar con el número 206 de la colección The Amazing Spider-Man, bajo el título A Method in His Madness!, cuya portada completa se puede ver bajo este párrafo.

The Amazing Spider-man

David Michelinie, el sustituto de Marv Wolfman

Aunque Marv Wolfman siempre será reconocido como uno de los autores ligado a enriquecer las aventuras de un personaje tan emblemático como Spiderman, cuando fue requerido por su amigo Len Wein para marcharse a DC, no le costó mucho decidirse, sobre todo teniendo en cuenta que su relación con Marvel no pasaba por el mejor momento. Por ello, hubo que recurrir a David Michelinie para acompañar a los dibujos de Keith Pollard y completar una historia que implicaba a J. Jonah Jameson y a la Gata Negra, sobre cuya conclusión Marv Wolfman nunca se pronunció.

Así, el número 205 de la cabecera The Amazing Spider-Man, que contenía la historia …In Love and War! acababa con el hombre araña convenciendo a Felicia Hardy para que buscase ayuda médica. Sin embargo, David Michelinie solo había sido elegido como sustituto puntual de Marv Wolfman, por lo que, cuando terminó el cómic, volvió a sus ocupaciones habituales.

The Amazing Spider-man

Jim Shooter estaba convencido de que había encontrado al candidato ideal para reemplazar a Marv Wolfman en Danny O’Neil, un escritor veterano de DC que, en el pasado, ya se había encargado del personaje, por lo que no había motivos para pensar que ocuparse del cómic The Amazing Spider-Man le pudiera suponer algún problema.

Todo parecía indicar que la salida de Marv Wolfman de la cabecera había sido subsanada sin dar ningún quebradero de cabeza a la empresa, pero la realidad no podía ser más distinta, ya que, cuando el guionista Roger Stern, que también contaba con atribuciones editoriales, se dispuso a armar la sección del correo de los lectores del siguiente número de la cabecera The Amazing Spider-Man, para lo cual debía listar el título, se encontró de bruces con un inesperado percance: el cómic no aparecía por ningún lado.

En busca del cómic perdido

Roger Stern tuvo que acudir a la oficina de Danny O’Neil para saber lo que había pasado. Después de quedarse pensativo, el guionista cayó en la cuenta de que nadie estaba haciendo The Amazing Spider-Man, debido a que el cambio de autores y editores que estaba viviendo Marvel en aquel momento había acabado logrando de que todo el mundo se olvidara de esa cabecera.

La opción de adelantar el argumento del siguiente número de The Amazing Spider-Man, en el que Danny O’Neil ya estaba trabajando, quedaba descartada, ya que aún había que darle un carpetazo a la situación de un J. Jonah Jameson controlado mentalmente por Jonas Harrow, en la que Marv Wolfman lo había dejado, antes de irse a DC, a la que no se hacía ninguna alusión en la primera aventura ideada por el nuevo guionista. Por tanto, la única posibilidad viable era ponerse a trabajar rápido en una historia que pudiera cubrir dicho hueco.

Sin embargo, aunque la idea original era que Danny O’Neil y Roger Stern se sentaran juntos a trabajar en dicha historia, el primero andaba escaso de tiempo, de modo que cedió toda la tarea a su compañero. Aunque se encontró una sinopsis en la que Marv Wolfman estaba trabajando, según la cual J. Jonah Jameson, siguiendo órdenes mentales, mataba a la Gata Negra de un disparo, a Roger Stern no le gustó la idea, de modo que consiguió vencer el control mental por sí mismo y regresar al Daily Bugle, mientras que la felina ni siquiera necesitó hacer acto de presencia.

John Byrne al rescate

Otro problema que planteaba el número 206 de The Amazing Spider-Man era quién se iba a encargar de dibujar el cómic, ya que, tras la marcha de Marv Wolfman, Keith Pollard solo había aguantado un número más, pero ya no estaba disponible. La mejor idea que se le ocurrió a Roger Stern fue preguntarle a John Byrne si podía hacerle el favor, a lo que el dibujante accedió, pese a que se encontraba inmerso en otro encargo, pero podía hacer un hueco para ayudar a su amigo.

Roger Stern escribió la sinopsis de The Amazing Spider-Man nº 206 esa misma noche y, al día siguiente, llamó a John Byrne para contársela de viva voz. El dibujante trabajó a destajo para terminar el encargo en cuatro días, de modo que, el viernes que recibió el material, Roger Stern se lo llevó a casa y estuvo todo el fin de semana ocupado con los diálogos.

Gene Day teletrabajando en la rotulación

Ya solo faltaba rotular el cómic, tarea de la que se encargó Gene Day, pero lo hizo desde su casa, de modo que hubo que mandar The Amazing Spider-Man nº 206 a Cánada. Cuatro días después, el tebeo volvía a estar en las oficinas de Marvel, donde fue corregido, coloreado y enviado a la imprenta justo a tiempo, de modo que se tardó una semana y media en completar el trabajo del todo. Roger Stern reflexionaba sobre ello en los siguientes términos:

¡El cómic viajó algo así como quince mil kilómetros antes de imprimirse. Fue raro. Fue uno de esos trabajos nocturnos. No sé siquiera si Marv lo sabe, pero le hicimos un pequeño homenaje en la historia. El aparato que Jonas Harrow utiliza con Jonah se llama Mental Attitude Response Variater o MARV.

The Amazing Spider-Man

Por tanto, si tienes el The Amazing Spider-Man nº 206 en tu poder y te apetece repasarlo algún día, ya sabes todas las peripecias que hubo que llevar a cabo para que tú hayas podido disfrutarlo.

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