En una entrevista con Moovy TV, Lazar no se andó con rodeos: “No hay actualización”. Así de seco. Pero antes de que entres en modo Tetsuo descontrolado, añadió algo más jugoso: “Espero que tengamos una en los próximos meses”. No es mucho, pero confirma que el proyecto no está muerto. Solo… atrapado en ese limbo entre los sueños de Hollywood y la apocalíptica Neo-Tokyo.
El director reconoció que fue su madre quien le llevó al cine a ver Akira cuando tenía 13 años. “Me cambió la vida”, confesó. ¿Cómo no ilusionarse con alguien que realmente ama la obra que quiere adaptar?
Además, prometió casting con actores asiáticos y un enfoque más fiel al manga que al anime, lo que tranquilizó (y emocionó) a buena parte del fandom que teme otro caso tipo Death Note versión Netflix.
Ni siquiera durante la pandemia —cuando todo el mundo asumía que los proyectos congelados podrían reactivarse— se reavivó la llama. Akira se sumió en un silencio post-apocalíptico… hasta ahora.
Un clásico que se resiste a ser domesticado por Hollywood
La obra original de Otomo —el manga y el anime— es un pilar absoluto del cyberpunk. La película de 1988 no solo revolucionó la animación, sino que redefinió la estética distópica y dejó una huella imborrable en creadores de todo el mundo, desde The Matrix hasta Stranger Things.
Esa carga simbólica y cultural, sumada a su complejidad narrativa y visual, hace que cualquier intento de adaptación sea tan ambicioso como arriesgado. Pero si alguien puede intentarlo con respeto, visión y locura suficiente… es Taika Waititi.