“El enemigo invisible y la fuerza que lo impulsa desde las sombras me recordaron a los mejores clásicos de la ciencia ficción del siglo XX”, escribió Kojima en su cuenta oficial. También comparó la historia con Invasion of the Body Snatchers, destacando su subtexto político y social, que sigue siendo relevante décadas después de su publicación original.
La ambientación nevada, con calles congeladas y coches apilados como barreras improvisadas, ha sido uno de los aspectos más elogiados por Kojima. No es para menos: con un presupuesto de solo 15 millones de dólares, los responsables de El Eternauta han logrado una atmósfera tan inmersiva que parece sacada de una superproducción de Hollywood.
Y ojo, que el propio Kojima ha pedido ver la serie “sin prisas”, porque su ritmo lento y deliberado es parte de su esencia. Aquí no hay zombis corriendo ni acción a raudales; hay tensión, misterio y una narrativa cargada de simbolismo.
Ricardo Darín, uno de los actores más aclamados de Argentina, interpreta al protagonista Juan Salvo, y su presencia aporta una carga emocional enorme a la serie. Si bien la primera temporada deja varios hilos sueltos, también abre la puerta a un universo narrativo mucho más ambicioso, que podría desarrollarse con fuerza en futuras entregas.
Kojima, lejos de ser un espectador casual, demuestra un conocimiento profundo de la obra original y de su contexto sociopolítico, lo que da aún más peso a sus palabras. Para él, El Eternauta no es solo una serie de ciencia ficción; es una carta de amor al género, escrita desde el corazón de Sudamérica.