Del salvaje oeste a planetas desconocidos: descubre los juegos que te atrapan con sus escenarios vivos y su libertad para perderte en ellos
Los mejores juegos de mundo abierto para explorar
Por supuesto, no todo es vaqueros y caballos. Elden Ring demuestra que la exploración también puede ser dura, misteriosa y hasta un poco cruel. Aquí, el mapa es gigantesco y cada rincón guarda sorpresas (o emboscadas) esperando al jugador más curioso. El mérito de FromSoftware es conseguir que, aunque no haya marcadores evidentes, el propio diseño del mundo te lleve a descubrir secretos y enfrentarte a desafíos únicos, haciendo de cada viaje algo irrepetible.
CD Projekt Red al poder
The Witcher 3: Wild Hunt se ha ganado su puesto entre los grandes por crear un mundo que parece respirar. No solo por su tamaño, sino por cómo las misiones secundarias, los personajes y los pueblos tienen tanto o más peso que la historia principal. Hay quien dice que ninguna aventura es igual a otra, y lo cierto es que perderse entre monstruos, misterios y decisiones morales es parte del encanto de esta joya de CD Projekt Red.
Océanos de magia
Subnautica da la vuelta al concepto clásico del mundo abierto, sumergiéndote en un océano alienígena que da tanto miedo como curiosidad. Sin armas poderosas ni marcadores que te lleven de la mano, el objetivo es sobrevivir y descubrir los misterios que esconde el fondo marino, entre criaturas tan bellas como letales. La sensación de soledad y maravilla hace de cada inmersión una aventura nueva.
Y si hablamos de magia, pocos juegos lo transmiten mejor que Hogwarts Legacy. Por fin los fans de Harry Potter pueden recorrer pasillos, explorar bosques prohibidos y descubrir rincones del castillo que nunca imaginamos en las películas. La cantidad de detalles y secretos que esconde el mapa convierte la experiencia en un sueño hecho realidad para cualquier aprendiz de mago.
Espacio, mitología y metrópolis
Outer Wilds merece mención aparte. Su enfoque de exploración espacial en bucles temporales convierte cada partida en un puzzle a gran escala, donde el verdadero premio es el aprendizaje. Aquí la curiosidad es la brújula: cuanto más te atrevas a investigar, más recompensas obtendrás, aunque el final sea agridulce.
Ghostwire: Tokyo opta por una metrópolis inquietante y casi vacía, donde la cultura japonesa y lo sobrenatural se dan la mano. A diferencia de otros mundos abiertos, aquí cada rincón tiene un propósito: los secretos y objetos coleccionables están colocados con mimo, invitando al jugador a descubrir la ciudad a su ritmo, envuelto en niebla y fenómenos paranormales.
Una saga pionera en el concepto
La exploración en los videojuegos se ha convertido en un arte, y estos títulos son la mejor prueba. Desde las ruinas de un mundo colosal hasta los pasillos de un colegio de magia o las profundidades de un planeta desconocido, cada experiencia invita a perderse y, al final, encontrarse.


