Una escena espectacular de El Eternauta revela cómo la IA ha llegado para quedarse en las producciones de Netflix
En plena batalla por la creatividad en la era digital, Netflix ha soltado una bomba que no ha dejado indiferente a nadie. Durante la presentación de resultados del segundo trimestre, el CEO de la plataforma, Ted Sarandos, ha defendido con entusiasmo el uso de IA generativa en sus producciones. Pero no como simple herramienta para ahorrar costes, sino como un recurso capaz de mejorar la calidad del contenido que consumimos los millones de suscriptores de la plataforma.
Y no se trata solo de promesas al aire. De hecho, una de las series más destacadas de 2025 ya ha hecho historia al incorporar este tipo de tecnología en su apartado visual. Hablamos de El Eternauta, la ambiciosa adaptación argentina del cómic de ciencia ficción que ha logrado rozar la perfección crítica con un impresionante 96 % de puntuación en Rotten Tomatoes.
El impacto de la inteligencia artificial en las producciones de Netflix
La frase de Sarandos fue clara: “La IA representa una oportunidad increíble para ayudar a los creadores a hacer películas y series mejores, no solo más baratas.” Lejos de plantearla como una sustituta de los humanos, el CEO la presenta como una herramienta al servicio del talento creativo, que está transformando fases clave de producción como la previsualización, planificación de planos y efectos visuales.
Uno de los momentos más comentados fue el que protagonizó la propia El Eternauta, cuando Sarandos mencionó una escena muy concreta: el colapso de un edificio en Buenos Aires, recreado con IA. Según el directivo, este fragmento —que habría tardado semanas con efectos tradicionales— se completó en una décima parte del tiempo gracias a herramientas con IA generativa.
¿El resultado? Un efecto visual a la altura de las grandes superproducciones, realizado con velocidad, precisión y menor coste. Todo esto abre un nuevo debate sobre el futuro de la producción audiovisual, en un momento en el que el uso de esta tecnología genera tanto entusiasmo como inquietud.
El temor de los creadores y el choque con los grandes estudios
Aunque Netflix parece ir con paso firme en esta dirección, no todos comparten la misma visión. El mundo creativo ha encendido las alarmas ante la posibilidad de que sus trabajos se vean reemplazados por algoritmos. De hecho, estudios como Disney y Universal han calificado la IA como “un pozo sin fondo de plagio” y han demandado a compañías como Midjourney por usar obras protegidas para entrenar sus modelos.
Este tipo de preocupaciones no son nuevas. A principios de este año, la película nominada al Oscar The Brutalist también fue criticada por usar IA en su postproducción, lo que reavivó el debate sobre los límites éticos y legales de esta tecnología.
Sin embargo, El Eternauta parece haber encontrado el equilibrio. En lugar de sustituir talentos, la serie los complementa. Y si su espectacular resultado visual es un ejemplo de lo que está por venir, no sería descabellado pensar que esta podría ser una nueva era para la ciencia ficción y la narrativa audiovisual en general.
El eternauta, una joya de la ciencia ficción latinoamericana
Basada en el clásico cómic de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López, El Eternauta nos sitúa en una Buenos Aires asediada por una nevada mortal provocada por fuerzas alienígenas. La historia sigue a un grupo de supervivientes que intentan resistir en un mundo donde el invierno es sinónimo de muerte.
Producida con ambición y respeto por el material original, la serie ha sabido adaptar el relato a un contexto moderno sin perder su esencia. El uso de efectos generados por IA no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para potenciar una narrativa poderosa y universal.
Con su éxito de crítica y su impacto visual, El Eternauta se posiciona como uno de los grandes estrenos de ciencia ficción del año. Y también como el primer ejemplo sólido de cómo la IA puede integrarse en la producción audiovisual sin traicionar la creatividad humana.
Netflix, por su parte, ya ha dejado claro que esto es solo el principio. Como dijo Sarandos: “Son personas reales haciendo trabajos reales con herramientas mejores.” Quizá no todos estén de acuerdo, pero el debate está servido… y los algoritmos, también.


