Hacemos un repaso nostálgico y frustrante por los videojuegos más imposibles de una década legendaria
Superman 64 (1999)
Contra: Hard Corps (1994)
Este título de Konami para Sega Genesis hacía honor a su nombre. El ritmo frenético, los enemigos por todas partes y los jefes con patrones que cambiaban cada dos segundos creaban una coreografía de muerte espectacular. Aunque añadieron un nuevo movimiento de deslizamiento para ayudarte, lo cierto es que ni Neo en Matrix habría sobrevivido a tanto proyectil. Jugarlo en modo cooperativo no lo hacía más fácil, solo compartías la frustración.
Ghouls ‘n Ghosts (1988, pero con ports en los 90)
El pobre Arthur lo pasaba fatal. No solo tenía que luchar contra demonios en calzoncillos, sino que el juego te obligaba a pasártelo dos veces para ver el final verdadero. ¿Lo peor? No había función de guardado. Era todo o nada. Y casi siempre era nada.
El Rey León (1994)
Battletoads (1991)
Comix Zone (1995)
Con un estilo visual rompedor, este beat ’em up de Sega te metía literalmente dentro de un cómic. El problema es que también te metía en la boca del lobo, con enemigos que aparecían por todos lados, un protagonista que no era precisamente Rambo y movimientos que exigían precisión quirúrgica. Su estilo molaba… hasta que te morías en la segunda viñeta.
Rayman (1995)
Al principio todo era bonito. Saltos suaves, enemigos simpáticos… hasta que el juego decidía tirarte por un acantilado de dificultad sin paracaídas. Saltos de fe, trampas milimétricas, enemigos que aparecían de la nada… y todo eso mientras intentabas calcular la física de un personaje flotante. Una delicia estética con alma de torturador.
Myst (1993)
Nada de tiros, nada de enemigos. Solo tú, una isla misteriosa y un millón de enigmas sin pistas. Myst era pura exploración y lógica… pero del tipo de lógica que haría llorar a Sherlock Holmes. Avanzar sin guía era como intentar montar un mueble sueco con las instrucciones en klingon. Pero cuando resolvías un puzle, la satisfacción era mística (literalmente).
Silver Surfer (1990)
Ecco the Dolphin (1992)
¿Qué puede salir mal en un juego protagonizado por un delfín? Mucho. Muchísimo. Ecco tenía que salvar a sus amigos marinos tras un evento cósmico bizarro, pero para ello debía navegar por laberintos acuáticos, resolver puzles confusos y enfrentarse a enemigos alienígenas. Todo mientras gestionabas el oxígeno y te preguntabas: ¿por qué este juego para niños me odia tanto?


