Esta elección no es casual. Todo apunta a que Amazon quiere recuperar la esencia original del personaje, darle una identidad más anclada en su contexto de creación: la Guerra Fría. Y ahí es donde Knight se mueve como pez en el agua.
¿Y si Bond 26 nos lleva de vuelta a los años 60? Sería un movimiento audaz, pero también coherente. El personaje nació en plena tensión entre bloques, y su ADN literario y cinematográfico está cargado de espías soviéticos, gadgets analógicos y misiones donde el honor nacional lo era todo.
Reubicar la historia en esa época permitiría no solo devolverle a Bond su razón de ser, sino también explorar nuevas capas del personaje sin las limitaciones del espionaje digital moderno. Un Bond sin smartphones, sin satélites espía, pero con humo de cigarro, coches sin control remoto y mucho whisky escocés.
Y Villeneuve como director es otra declaración de intenciones. Sus películas no solo se ven espectaculares, sino que están cargadas de reflexión, densidad emocional y una estética impecable. En manos de este equipo, Bond podría evolucionar hacia algo mucho más atmosférico y adulto, sin perder su esencia de acción y seducción.
Con Villeneuve, Knight y un equipo de producción completamente renovado, todo apunta a que Bond 26 no será una simple continuación, sino una reinvención completa. Quizá no veamos al Bond más explosivo, pero sí uno con más peso narrativo, contexto histórico y ambición cinematográfica. Y eso, para muchos fans de 007, suena como la mejor misión que podría recibir el espía británico.