Según explica, el principal obstáculo es el propio momento histórico en el que vivimos: “Me resulta difícil escribir ciencia ficción porque no sé qué decir que no vaya a quedar superado por los eventos reales. Estamos viviendo en una era de ciencia ficción”. Una reflexión que deja claro que, para él, la realidad actual ya compite con las tramas más futuristas que pueda imaginar.
Aunque no está claro si este nuevo proyecto estaría conectado con Terminator: Dark Fate —la última entrega de 2019 que ignoró gran parte de las secuelas y funcionó como secuela directa de Terminator 2—, el simple hecho de que el propio creador original esté detrás genera expectación. Sin embargo, los fans tendrán que armarse de paciencia, porque no hay señales de que la producción comience pronto.
La saga Terminator se adelantó a su tiempo al plantear un mundo donde las máquinas podían rebelarse contra la humanidad, una idea que hoy resuena con más fuerza que nunca ante los avances en IA. Mientras Cameron decide cómo contar la próxima historia, los fans siguen soñando con un regreso que mantenga la esencia del personaje y la tensión apocalíptica que convirtieron a la franquicia en leyenda.
En definitiva, por ahora el regreso del T-800 queda en “modo espera”. Lo único seguro es que si Cameron encuentra la chispa creativa, podría ofrecernos una visión de Terminator más inquietante y cercana que nunca a nuestra propia realidad.