Ridley Scott carga contra los defensores del montaje original de Blade Runner

Ridley Scott
Panini

Ridley Scottr asegura que “el final cut es el que quedará” con el paso de los años

Blade Runner, Pauline Kael, Ridley Scott, The Final Cut

A más de 40 años del estreno de Blade Runner, Ridley Scott todavía tiene cuentas pendientes con quienes defienden a ultranza el montaje de cines de 1982. El director británico, que en su día sufrió las críticas más duras de la prensa especializada, sostiene que tarde o temprano todos los fans reconocerán a The Final Cut como la versión definitiva de la obra.

Ridley Scott vs. la crítica de la época

En una entrevista con The Guardian, Scott fue tajante: “Creo que todos [los montajes] tuvieron su momento, pero The Final Cut es el que quedará”. Y no es para menos: de la película existen hasta siete variantes, desde la proyección internacional con más violencia que en EE.UU., hasta el pase televisivo censurado de 1986 en CBS. Durante años, la llamada Director’s Cut de 1992 fue considerada la edición canónica, pero en 2007 Scott lanzó la suya propia, cuidada plano a plano, que ahora defiende como definitiva.

Aunque hoy Blade Runner es un clásico de la ciencia ficción, en 1982 el recibimiento fue muy diferente. Pauline Kael, una de las críticas más influyentes del New Yorker, fulminó la película en una reseña de cuatro páginas que, según Scott, le dejó marcado. “La enmarqué y todavía está en mi oficina. A veces la miro y pienso: ‘Que te den, Pauline’”, confesó con ironía.

El director recuerda que Kael incluso se atrevió a hacer comentarios personales: “Escribió que quizá tengo la mandíbula débil y por eso llevo barba. ¡Nunca me había visto en persona!”. Otras voces, como Roger Ebert, calificaron el guion de flojo y previsible. La crítica coincidía en que la película era visualmente impactante, pero fría en lo “humano”.

Fracaso en taquilla, triunfo en la cultura pop

En taquilla, el golpe fue duro. Recaudó apenas 41,8 millones de dólares frente a un presupuesto de 30 millones, quedando sepultada por estrenos como E.T., Conan el bárbaro, Star Trek II y La cosa. Sin embargo, lo que comenzó como un tropiezo terminó convirtiéndose en un fenómeno cultural.

Scott recuerda que la película revivió gracias a MTV: “De repente vi que todos los videoclips parecían Blade Runner. Los directores y las bandas estaban infectados por su estética. Supe que había empezado a crecer allí”. Con el tiempo, la cinta pasó de ser un fracaso comercial a obra de culto, influyendo en música, cómics, videojuegos y prácticamente todo el género cyberpunk.

Blade Runner, Pauline Kael, Ridley Scott, The Final Cut

El futuro de Blade Runner

El cineasta también aprovechó para reflexionar sobre las secuelas, reconociendo que en sus inicios no estaba interesado en expandir universos: “Era estúpido no hacerlo. George Lucas demostró lo contrario con Star Wars”.

Aunque inicialmente iba a dirigir Blade Runner 2049, tuvo que abandonar el proyecto por problemas de agenda, dejando la silla a Denis Villeneuve. Ahora, Scott sigue vinculado como productor ejecutivo de la próxima serie Blade Runner 2099, que continuará explorando ese universo distópico que no deja de reinventarse.

Un clásico eterno en guerra con su propio pasado

Lo curioso es que, más de cuatro décadas después, el debate sigue vivo. Hay fans que defienden la voz en off y el final feliz del montaje de cines, mientras otros prefieren la ambigüedad y la oscuridad del Final Cut. Scott lo tiene claro: su versión es la que pasará a la historia.

Blade Runner, Pauline Kael, Ridley Scott, The Final Cut

Y quizá tenga razón. Al fin y al cabo, pocas películas han conseguido renacer de sus cenizas con tanta fuerza, convirtiendo un fracaso en la semilla de todo un género. Blade Runner ya no pertenece solo a la ciencia ficción: es un espejo de nuestra obsesión con la tecnología, la identidad y lo que significa ser humano.

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