Ridley Scottr asegura que “el final cut es el que quedará” con el paso de los años
Ridley Scott vs. la crítica de la época
Aunque hoy Blade Runner es un clásico de la ciencia ficción, en 1982 el recibimiento fue muy diferente. Pauline Kael, una de las críticas más influyentes del New Yorker, fulminó la película en una reseña de cuatro páginas que, según Scott, le dejó marcado. “La enmarqué y todavía está en mi oficina. A veces la miro y pienso: ‘Que te den, Pauline’”, confesó con ironía.
El director recuerda que Kael incluso se atrevió a hacer comentarios personales: “Escribió que quizá tengo la mandíbula débil y por eso llevo barba. ¡Nunca me había visto en persona!”. Otras voces, como Roger Ebert, calificaron el guion de flojo y previsible. La crítica coincidía en que la película era visualmente impactante, pero fría en lo “humano”.
Fracaso en taquilla, triunfo en la cultura pop
Scott recuerda que la película revivió gracias a MTV: “De repente vi que todos los videoclips parecían Blade Runner. Los directores y las bandas estaban infectados por su estética. Supe que había empezado a crecer allí”. Con el tiempo, la cinta pasó de ser un fracaso comercial a obra de culto, influyendo en música, cómics, videojuegos y prácticamente todo el género cyberpunk.
El futuro de Blade Runner
Aunque inicialmente iba a dirigir Blade Runner 2049, tuvo que abandonar el proyecto por problemas de agenda, dejando la silla a Denis Villeneuve. Ahora, Scott sigue vinculado como productor ejecutivo de la próxima serie Blade Runner 2099, que continuará explorando ese universo distópico que no deja de reinventarse.
Un clásico eterno en guerra con su propio pasado
Y quizá tenga razón. Al fin y al cabo, pocas películas han conseguido renacer de sus cenizas con tanta fuerza, convirtiendo un fracaso en la semilla de todo un género. Blade Runner ya no pertenece solo a la ciencia ficción: es un espejo de nuestra obsesión con la tecnología, la identidad y lo que significa ser humano.


