Burton confesó que este proyecto le devolvió a sus inicios: “Siempre me ha encantado el stop-motion, su tacto y la forma en que cuenta historias. Aquí quería que pareciera como cuando estudiaba cine, no algo demasiado perfecto. Incluso tuve que decirle a los animadores: no, está quedando demasiado bien”.
La elección de Tim Burton para aportar esta pieza no es casual. El director siempre ha sentido fascinación por personajes incomprendidos y solitarios, figuras que buscan su lugar en un mundo que no los entiende. Este alumno de la Academia Nunca Más, con su corazón apagándose, encaja a la perfección en esa galería de almas extrañas que pueblan su filmografía. Es un arquetipo que comparte con protagonistas como Victor de Frankenweenie o Emily de La novia cadáver, todos ellos dotados de una melancolía poética y una creatividad que desafía las normas.
Además, el uso del blanco y negro potencia la atmósfera de cuento macabro, recordando a las primeras películas de terror y al cine expresionista que tanto inspira al director. Con esta secuencia, Burton no solo aporta un toque nostálgico, sino que también refuerza el espíritu visual de Wednesday, que vive a medio camino entre lo gótico y lo juvenil, entre el humor negro y la ternura.
El estilo gótico del corto no solo encaja con la personalidad de Wednesday, sino que amplía el universo visual de la serie. Es un guiño directo a quienes crecieron con el Burton más experimental, aquel que prefería la imperfección mágica a la pulcritud técnica.
La parte 1 de la temporada 2 de Wednesday ya está disponible en Netflix, mientras que la segunda tanda de episodios llegará el 3 de septiembre. Si este es el nivel de sorpresa que nos espera, los fans pueden ir preparando las palomitas… y quizá un poco de té oscuro para acompañar.