La productora prepara un reboot televisivo que promete reimaginar el terror clásico
Cuando parecía que Leatherface y su familia estaban destinados a descansar en el cajón de los horrores olvidados, A24 ha dado un golpe sobre la mesa y se ha hecho con los derechos de La matanza de Texas. El anuncio no ha tardado en encender la imaginación de los fans: ¿cómo se traducirá el ambiente enfermizo y opresivo de la película original a un formato televisivo?
El estudio, conocido por títulos que redefinen el género como Hereditary o Midsommar, apuesta por llevar la franquicia al terreno de la narrativa episódica. No hablamos de otro remake más, sino de una serie que buscará sumergirse en la mente retorcida de la familia Sawyer y sus oscuros secretos.
Texas Chainsaw Massacre, la serie
La noticia ha sido confirmada por Deadline: JT Mollner, Roy Lee y Glen Powell estarán detrás del proyecto. Aunque Powell no actuará frente a las cámaras, su implicación en la producción ha levantado expectativas. No es casualidad que A24 haya puesto el ojo en esta saga: su prestigio como productora de terror autoral encaja como un guante con la atmósfera malsana de La matanza de Texas.
La película original de 1974 de Tobe Hooper sigue siendo una joya irrepetible, un grito de pesadilla en 16 mm que todavía incomoda. Sin embargo, la franquicia sufrió altibajos, desde la exitosa versión de 2003 producida por Michael Bay hasta los incontables intentos fallidos que desembocaron en el flojo estreno de Netflix en 2022. Ahora, con A24 al timón, parece que llega la hora de darle a esta historia el respeto que merece.
Un slasher con cerebro
El gran reto será no caer en el cliché. La fuerza de La matanza de Texas nunca estuvo en la sangre gratuita, sino en esa sensación de podredumbre, locura y desamparo que envolvía cada plano. A24 sabe que la clave está en profundizar en la dinámica de la familia Leatherface, en explorar sus rituales y traumas, y no en convertir cada capítulo en un desfile de desmembramientos.
Este enfoque encajaría con la estrategia del estudio, que en paralelo desarrolla Crystal Lake, serie precuela de Viernes 13. Si algo caracteriza a A24 es su habilidad para rescatar iconos del terror y vestirlos con un nuevo lenguaje visual y narrativo.
Leatherface, icono eterno del horror
El personaje de Leatherface es más que un asesino con motosierra: es un símbolo del terror rural, de la violencia heredada y deformada por generaciones. A diferencia de otros monstruos del cine, siempre estuvo rodeado por una familia tan perturbadora como él. Una serie ofrece el espacio perfecto para ahondar en sus orígenes, sus miedos y su brutal cotidianeidad.
De hecho, hay mucho terreno por explorar: ¿cómo se convirtió esa familia en un clan de caníbales? ¿Qué significa realmente la máscara de piel que oculta el rostro de Leatherface? Preguntas que nunca obtuvieron respuesta clara en las películas podrían ahora desarrollarse con calma en televisión.
Del culto al mainstream
La saga siempre ha estado atrapada entre el respeto de los cinéfilos y la explotación comercial. El filme original marcó época, pero las secuelas se dispersaron en intentos contradictorios. Con A24, la franquicia podría recuperar su aura de culto sin renunciar al gran público.
Además, el formato de serie permite algo que las películas nunca pudieron: construir un universo narrativo expandido. No se trataría solo de sobrevivir a Leatherface, sino de seguir el día a día de un pueblo marcado por el miedo, de ver cómo la corrupción, la pobreza y la superstición alimentan la pesadilla.
Comparativa con otras franquicias
Si miramos al panorama actual, vemos un claro ejemplo en Chucky. La saga del muñeco diabólico encontró en la televisión un espacio donde desarrollar personajes, añadir humor negro y mantener a los fans pegados a la pantalla. Algo similar podría ocurrir con La matanza de Texas, pero desde una óptica mucho más seria y perturbadora.
Por otra parte, Bates Motel demostró que explorar la infancia de un asesino podía dar resultados sólidos, mientras que Ash vs Evil Dead abrazó la comedia. En este caso, A24 seguramente optará por la vía de la intensidad atmosférica y el terror psicológico, alejándose del gore facilón.
Lo que esperan los fans
Los seguidores del género piden a gritos una adaptación que no les trate como consumidores pasivos de sustos baratos. Quieren un terror que incomode, que provoque y que perdure en la memoria. Y si alguien puede ofrecer eso, es A24.
La pregunta es: ¿conseguirá la serie recuperar el espíritu de 1974 o se quedará en otro intento fallido? Con el historial reciente del estudio, hay motivos para el optimismo. Leatherface podría volver a ser la pesadilla que nunca debió diluirse en secuelas olvidables.


