Lo que parecía ser el fin se convierte en el nacimiento de una habilidad inesperada. En su traslado, los agentes de Olympus tropiezan con otro de sus experimentos fugados: Wizard, una clara reinterpretación del clásico Weather Wizard, con el poder de desatar tormentas capaces de arrasar un pueblo entero. Aunque exhausto, Wally intenta detenerlo y, en pleno caos, recibe un rayo directo.
Lo sorprendente no es que sobreviva, sino que el impacto eléctrico elimina su hambre y lo revitaliza por completo. De pronto, la debilidad desaparece y el Flash Absoluto obtiene la fuerza necesaria para derrotar al villano y dispersar la tormenta.
Este detalle convierte a Wally en un héroe más terrenal, donde la ciencia vuelve a ocupar el centro del relato, recordando aquella época en la que los famosos Flash Facts trataban de dar una explicación “realista” a sus proezas.
Comparado con otros velocistas, su evolución siempre ha estado marcada por la búsqueda de identidad. Mientras Barry representa la ciencia pura y Jay Garrick la nostalgia dorada, Wally simboliza la adaptación constante, capaz de reinventarse una y otra vez según las necesidades narrativas del momento.
El futuro del corredor escarlata en el universo Absolute
El cómic, ya disponible en librerías especializadas, abre un interesante debate sobre hasta dónde puede llegar la reinvención de personajes icónicos cuando se les retira la red de seguridad de la Speed Force. Lemire y Moore parecen dispuestos a llevar a Wally hasta sus límites, y los fans ya especulan con que esta nueva “fuente de poder” podría enfrentarlo a dilemas éticos y físicos que nunca habíamos visto en un Flash.