Según Gunn, lo importante es tener un mapa narrativo amplio, pero sin encadenarse a cada detalle. “Hay puntos clave que siguen intactos, aunque algunas cosas específicas se han ajustado por distintas razones”, aseguró. Además, subrayó su norma más estricta: no aprobar ningún proyecto sin tener un guion sólido que le encante.
Este enfoque explica por qué, desde que se anunció el famoso Capítulo Uno: Dioses y Monstruos, algunos títulos han variado. La idea de un universo a diez años no sorprende, ya que Warner ya había señalado un plazo de ocho a diez años como horizonte. Lo interesante es que Gunn apuesta por la flexibilidad, algo que Marvel demostró ser fundamental a la hora de sostener un universo compartido tan ambicioso.
La estrategia busca dar coherencia y continuidad a todas las producciones, sin caer en improvisaciones. Gunn insiste en que la historia general está diseñada para funcionar como un relato a gran escala, con espacio suficiente para introducir cambios cuando sea necesario.
Además, no es casualidad que proyectos como Supergirl y Superman: Man of Tomorrow aparezcan tan pronto en la nueva fase. Con ellos, DC busca dar un enfoque fresco a la mitología kryptoniana, mostrando diferentes perspectivas del mismo universo. Esta estrategia permitirá enriquecer la narrativa y, al mismo tiempo, ofrecer variedad en el tono y los personajes.
Con cada estreno, los fans podrán ir encajando las piezas de un rompecabezas que promete redefinir la manera en que entendemos el DCU. El viaje apenas comienza, pero Gunn deja claro que la ruta está marcada, aunque el paisaje pueda cambiar en el trayecto.